Wassalon de Clara-Tanit

En Avocadon’t adoramos esos momentos donde nos encontramos con ciertos cómics que demuestran (una vez más) que si tienes una idea clara y sencilla como historia, el resto resulta irrelevante. Es decir, no es necesario que tenga un trazo que haga rabiar de envidia al mismísimo Alex Ross. Muchas veces sólo basta con tener una idea que surja desde lo más puramente cotidiano.

Wassalon es una pequeña lavadora, sí. Pero se frustra, sueña, se enamora, se enfada, la caga y lo vuelve a intentar todo.

Clara-Tanit utiliza un trazo irregular, fino y una composición minimalista. No se detiene ante los detalles, salvo cuando son necesarios para dar profundidad a sus viñetas, pero le basta para atraparos en una historia en la que cualquiera puede sentirse identificado.

Un rasgo característico de este estilo es que se nota mucho que hace lo que le viene en gana. Esto lo decimos por una entrevista de Clara-Tanit donde confesó que llegó tarde al mundo del cómic tanto como lectora y como autora. Es por ello que a la hora de enfrentarse a un cómic no tira de ningún referente o intenta imitar a tal autor porque simplemente esas ideas no han cuajado del todo en su subconsciente como para poder plasmarlo luego en el papel.

Con esto no queremos decir que Clara-Tanit sea una rompedora de los cánones establecidos. Simplemente es original y lleva a la práctica lo que se propone.

A nivel de narrativa, nuestra lavadora lidia con la vida en pareja, un trabajo que no le apasiona y un futuro que cada vez le parece más incierto. Todo esto viene condensada en pequeños capítulos que bien a día de hoy podrían encajar perfectamente en plataformas como Instagram.

Wassalon viene con fuerza al presentar historias condensadas sobre amigos que vienen y van, los altibajos, el miedo a pensar en un futuro prefijado…  en una narrativa que fluye ininterrumpidamente hacia un final abierto y acogedoramente breve porque a pesar de ser feliz, hemos empatizado tanto con Wassolon y sus personajes secundarios tan pintorescos que no podemos evitar sentir una cierta melancolía por ella y desearle que todo le vaya bien.