Persépolis o la historia detrás de la historia

La historia que Satrapi nos cuenta en Persépolis ocurre durante el final de los años 70 en Teherán. En este momento, el Irán estaba pasando por uno de los mayores cambios políticos de su historia, unos eventos que cambiarían para siempre el horizonte político y social de la nación.

Irán, cuyo nombre oficial es República Islámica de Irán (en persa, جمهوری اسلامی ایران,), es un Estado de Oriente Medio y Asia Occidental. Desde el I milenio a. C. hasta 1935 fue conocido en Occidente como Persia, aunque hoy en día este nombre sigue siendo válido y aceptado junto con el de Irán. Limita con Pakistán y Afganistán por el este; Turkmenistán por el noreste; el mar Caspio por el norte; Azerbaiyán y Armenia por el noroeste; Turquía e Irak por el oeste y, finalmente, con la costa del golfo Pérsico y el golfo de Omán por el sur.

Es el decimoctavo país más extenso del mundo con 1 648 195 km², ​ Irán tiene una población de casi 80 millones de personas de diversas etnias. Es un país con una importancia significativa en la geopolítica al encontrarse entre Oriente Próximo, Asia Central y Asia del Sur. Teherán es la capital, además de ser el centro político, industrial, comercial y cultural del país. Irán es una potencia regional al que sus grandes reservas de hidrocarburos (cuartas reservas de petróleo y primeras de gas a nivel mundial) confieren una situación de superpotencia energética en potencia y le reportan desde hace décadas una sustancial renta petrolera.

En Persépolis, Marjane Satrapi menciona en un momento que Irán estuvo sujeto a 2500 años de tiranía y sumisión. En parte, esto ocurre debido a la localización del país y su proximidad al agua, lo que lo hizo un destino muy atractivo para aquellos que buscaban expandir su territorio e influencia. El primer gran cambio de poder se produjo sobre el año 330 AC con la conquista del Imperio Aqueménida por las tropas macedonias, liderados por el mismo Alejandro Magno, quien ordenó la destrucción de la capital de Irán, Persépolis, para simbolizar el fin de la era Aqueménida y el comienzo del control griego en el occidente asiático.

A pesar de esto, con el objetivo de que la transición fuese más rápida, Alejandro conservó gran parte de la cultura persa, los grandes cambios no llegaron hasta la primera invasión árabe, a la que Marjane se refiere cuando hablando de los ataques desde Irak exclama que estos son “la segunda invasión en 1400 años”. Los árabes trajeron consigo el islam, y esta vez, los persas tuvieron que abandonar sus costumbres y su religión por aquellas de los conquistadores. Con algunos cambios, esta conquista durará hasta 829 y su mayor influencia será en la religión. Los persas que nacieron bajo el control de los árabes, crecieron practicando el islam, y pasaron esta tradición a través de las generaciones, incluso durante el control persa e invasiones de los turcos y mongoles. El islam se convirtió en la religión oficial de Iran, y siguen siéndolo actualmente.

Persépolis en sí, comienza justo después de la Revolución de 1979, también conocida como la Revolución Islámica. Esta revolución es el clímax del descontento de la población con la monarquía, que se había ido acumulando durante los años 70. Mohammad Reza Shah Pahlavi, el Shah (o rey) de Irán, no gustaba ni a conservadores ni a liberales. Tanto él como su gobierno fueron acusados de reprimir a la oposición política, malversar beneficios procedentes de la exportación de aceite, y de forzar a la población para adoptar ideas y valores occidentales. Por otro lado, los progresistas, como lo eran los padres de Marjane, estaban en contra de la monarquía por la opresión, la censura, la vigilancia estatal, arrestos, tortura y ejecuciones.

La revolución comenzó en enero de 1978, cuando un artículo escrito por Ruhollah Khomeini incitó a unos estudiantes de una escuela religiosa de Teherán. Khomeini estaba abiertamente en contra de la monarquía y había tenido que exiliarse en 1964, cuando se trasladó a Irak. Más jóvenes decidieron seguir a los estudiantes para protestar la forma de vida del Shah y su familia, quien no supo cómo reaccionar. Cuando al fin lo hizo, decidió reprimir las protestas de la forma más violenta posible. Los soldados del régimen mataron a protestantes, quienes se convirtieron en mártires de la revolución. Las protestas civiles y la respuesta del régimen se convirtieron en un ciclo, mientras Khomeini apoyaba la revolución desde fuera y alentaba al Shah a abandonar su trono.

En enero 1979, el Shah y su familia abandonaron Irán – supuestamente de vacaciones – y no volvieron. El Primer Ministro Shahput Bakhtiar intentó conseguir control sobre el gobierno, pero no pudo llegar a un acuerdo ni con los progresistas ni con los conservadores. Este vacío de poder propició la vuelta de Khomeini al país, quien lo hizo en febrero de 1979. La vuelta de Khomeini fue muy celebrada por un país que estaba preparado para el cambio. Sin embargo, parte de los progresistas, como el padre de Marjane, Ebi, tenían problemas con poner a alguien tan marcadamente religioso en el poder. Otros, como Anoosh, el tío de Marjane, pensaban que los líderes religiosos en general debían apartarse del poder y dejar a la gente crear su propio gobierno. La preocupación de Ebi acabó convirtiéndose en realidad, Irán se convirtió en una República Islámica, un país bajo la ley islámica en abril de 1979.

Los miembros del gobierno que no estaban relacionados con el fundamentalismo islámico fueron expulsados del gobierno. Las leyes que garantizaban derechos para las mujeres en el matrimonio fueron derogadas y los estándares conservadores para la ropa y el comportamiento se convirtieron en obligatorios. Las mujeres tenían que cubrirse el pelo en público llevando el hijab, y las mujeres adultas debían llevar un chador que ocultase la forma de sus cuerpos. Se implantó la segregación por sexo en casi todos los aspectos de la vida pública, incluyendo servicios religiosos, colegios y transporte público. Mujeres y hombre solteros no podían estar juntos en el mismo espacio y las relaciones casuales no estaban permitidas. Violar cualquiera de estas normas era una transgresión grave y había ojos en todas partes. Cuadrillas sponsorizadas por el gobierno patrullaban las calles buscando los mínimos signos de rebeldía y castigaban severamente con arrestos, violencia o incluso la muerte. Marjane nos presenta esta realidad con todo lujo de detalles, así como la sensación de cautividad que ella misma siente en el régimen.

La guerra entre Irak e Irán

La guerra comenzó el 22 de septiembre de 1980, cuando las fuerzas militares iraquíes invadieron Irán, aunque los líderes iraquíes mantienen que empezó semanas antes, acosados por las tropas iraníes en la frontera. Básicamente, Irak pretendía controlar el Shatt al-Arab, un río que corre entre ambos países y además bordea con Juzestán, una provincia iraní que produce gran cantidad de petróleo y está poblada por una mayoría étnica árabe. Por otra parte, también buscaban asegurar la estabilidad de Saddam Hussein y que este no sería depuesto por una revolución fundamentalista como había pasado en Irán.

Irán ya estaba sumido en un caos político por el cambio de régimen, y la crisis de los rehenes en la embajada de los Estados Unidos en Teherán, lo que no había ayudado a las relaciones de Irán con occidente. Irak tenía el apoyo financiero de los estados árabes, incluyendo Arabia Saudí y Kuwait, así como el apoyo tácito de EEUU y la Unión Soviética. Irán, por el contrario, sólo tenía el apoyo de Siria y Libia. Claramente, los ciudadanos iraníes estaban preocupados, lo que Marjane reproduce en Persépolis con la imagen de las tiendas completamente vacías.

Satrapi comenta en uno de los capítulos como Irak intentó terminar la guerra en 1982. Devolvió el territorio que había invadido y trató de negociar un acuerdo de paz. Sin embargo, el régimen islámico de Irán no estaba interesado. Khomeini, como líder iraní, quería terminar con Hussein. Tanto él, como el resto de los líderes en el gobierno sabían que necesitaban a guerra para mantener su propio poder. Mientras los iraníes estuviesen unidos contra Irak, no tendrían la capacidad o la fuerza para rebelarse contra su propio gobierno.

En agosto de 1988, Irán acaba firmando un alto al fuego. Se estima que entre uno y dos millones de personas fueron heridas o murieron durante la guerra, la mayoría de Irán. Cuando Irak invade Kuwait en 1990, Irán e Irak llegaron a un acuerdo formal de paz.

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