No Puedes Besar a Quien Quieras o si no va el autor y te mata.

En nuestra pila de lectura este cómic llevaba mucho tiempo. Ha tardado en publicarse en nuestro blog porque le hemos estado dando muchas vueltas.

Sí es verdad que empezamos con ¿mal pie? con él. ¿Cuántos de vosotres consideráis  un spoiler del destino del personaje si este dice que es gay? Porque deberíamos ir haciendo una lista modo Queer in the Fridge para todos esos personajes que parecen tropezar con el borde del armario justo al salir y partirse la crisma contra el suelo.

Si ignoramos este giro sorprendente de la trama, el cómic igualmente se nos queda en un “Bueeeeeeno…”. Porque una cosa es segura de los cómics con temática histórica: es muy difícil mantener el nivel entre un buen argumento y una buena documentación. Porque con No Puedes Besar a Quien Quieras nos quedamos con que “Stalin fue malo” y “Los poetas molan mucho”.

Igual nosotras estamos muy ofuscadas por el disgusto que tenemos por cómo se ha tratado al único personaje gay, que no podemos ver esta obra con otros ojos, pero creednos si os decimos que nos dan ganas de sacudir del cuello a las autoras.

Ya nos pasó con Blue is the Warmest Color donde el dramatismo lésbico y final trágico nos dejó con tal sabor amor de boca (*inserte risa de lesbiana aquí*), que aún nos da reparo volver a acercarnos a algo haya escrito la autora.

Aquí vienen los spoilers porque os vamos explicar qué es lo que no nos ha gustado y cómo se ha llevado de mal.

Esta es la escena: Polonia soviética. Tenemos un crío como protagonista quien sale a pasear en mitad de la noche (en POLONIA) porque se siente mal con una cosa que ha pasado en su colegio y una charla que ha tenido con su padre sobre el sentido del deber, la verdad y creer en uno mismo, lo normal

¿Vale? El niño sale a pasear por una rayada mental en Polonia. De noche. En Invierno. Polonia.

Durante las páginas hemos asistido a las diferentes tramas del cómic (cortas y que sirven más para hacernos ver los tiempos que había con los rusos). Un ejemplo de ello es la vida que lleva la profesora de escuela: es lesbiana, en secreto. Recibe visitas de su pareja con la excusa de estar enseñándole francés.

¿Qué función tiene la escena del niño saliendo en mitad de la noche? Que se muestre cómo la profesora es violada y humillada por soldados. Soldados con poderes que se encuentran a gente por la calle e inmediatamente saben su orientación sexual, porque en ningún momento se intuye que la relación es conocida.

Y diréis “¡Pero ocurren más cosas, pequeñas escenas del ejército llevándose a los traidores mientras las madres lloran!” Sí, pero eso ya se sabe. Tienes a Stalin en la portada y además entre los personajes se comenta y se habla de padres que no han vuelto a sus casas. No hay necesidad de volver a subrayar nada de esto.

La funcionalidad de esta escena es que el lector sepa que también por homosexual te puedes buscar un lío tremendo. ¿Sigue funcionando el cómic sin este drama? Sí. Además tenemos que hacer el comentario de ‘los soldados soviéticos huelen el aroma de coños comidos por bolleras’ ya que si recordáis la historia, sólo el lector y el autor saben de esa relación. En ningún esos momentos de intimidad se llegan a conocer por un tercero. Momentos que duran dos páginas y a la tercera eres secuestrada y quitada del medio.

“¡Pero es que luego más adelante los niños como que se preocupan de que su profesora no vuelva al colegio” Otra vez, sí. Pero si eliminamos a la profesora de esta historia, la enseñanza de este cómic sigue igual.

Que vale que el mensaje que enseña – el cómo el padre crea una metáfora para su hijo y sus compañeros sobre los peligros de La Verdad y el uso de la escritura para defenderla -, está logrado. Es suficiente. Ya os hemos dicho que la patada en la boca lo tenemos con esa escena que está puesta para ser lo más ‘oscuro’ de este cómic.

Ya os lo hemos dicho, si estamos ofuscadas, lo sentimos, pero es que nos ha tocado demasiado la moral. ¡Y eso que no escribimos en caliente! Lo hemos dejado reposar bastante tiempo.

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