Nimona o el tiburón que emocionó a Spielberg

El mundo está lleno de ejemplos de obras que, en un principio, empezaron siendo una gran coña, algo para pasar el rato o un proyecto de clase para salir del paso. Ejemplos tenemos en el mundo de la música como Porcupine Tree, cuyos miembros se inventaron su propia biografía ante los medios y se dedicaban a mezclar ruidos, siendo ahora una de las bandas referentes del Rock Progresivo. Incluso el movimiento grunge surgió porque, básicamente, los chavales de la época estaban enfadados con la sociedad y aburridos por un clima que les obligaba a estar encerrados en sus casas y tocar la guitarra. Ejemplo del cine es Peter Jackson que quiero imaginar que por una vendetta guardada a la industria cinematográfica, hizo Braindead, película que Victoria y yo intentamos ver y ahí sigue y que, por alguna razón (…no desmerecida) sigue siendo la película cabeza del género del gore. Curiosamente repitió con el mismo equipo de grabación para hacer El Señor de los Anillos.

Lo que empezó como una coña acabó siendo tu hijo predilecto. Este blog, por ejemplo YA MISMO SERÁ UNA EDITORIAL DE CÓMICS.

Claro que el mundo del cómic debe estar plagado de este tipo de ejemplos, pero hoy nos toca hablar de Nimona de Noelle Stevenson y de cómo un webcomic que salía cada lunes acabó terminando en esta cosa tan bonita que no nos explicamos por qué es tan difícil de encontrar en físico y traducido. Así que tenéis oportunidad, aunque sea en Amazon, id a por ella. Ya deberíais saber a estas alturas que esta autora es puro amor. (ver Lumberjanes)

Nimona surge en parte por un tema peliagudo como es el Cosplay. Muchas de nosotras no encontramos en el mundo del entretenimiento a personajes femeninos de los que poder hacer cosplay sin que eso signifique pillar un buen resfriado luego. Stevenson no fue una excepción. Su primer encuentro con el mundo del comic fue en una tienda de tebeos donde había una princesa Leia con el famoso bikini de metal y en su ombligo, un anuncio con las novedades de aquel día. Ella tenía  once años y entendió con ese golpe que las chicas no eran bien recibidas allí.

Stevenson quería hacer cosplay, vestir como los personajes de las películas, vestir como un chico, un disfraz el cual la gente apreciase sin la necesidad de ser algo sensual. Ella queria hacer cosplay de un personaje que no necesariamente se hubiese visto antes y que por encima de todo, fuese una protagonista. La gran mayoria de las lecotras que son criticas con el medio que mas consumen, suelen convertirse en creadoras de contenido más diverso o más…qué se yo, mas cercano a la vida real.

No vamos a desvelar nada de la trama, así que estad tranquilos. Sólo poneros en situación que este cómic está ambientada en una edad medieval que ha desarrollado una potente tecnología. En él se encuentra el villano Lord Blackheart cuyas ideas sobre el reinado se contraponen al héroe Goldenlion. No es que los nombres estén cogidos al azar. Todo en esta obra está muy bien caracterizado: la paleta de colores sirven para ayudar aún más a diferenciar entre buenos y malos tal y como se lleva haciendo desde Disney llegó a nuestras pantallas (véase cómo en el Rey León, Scar usa tono más oscuros a Mufasa/Simba).

Quien no sigue para nada en absoluto esta regla de representaciones clásicas es Nimona una joven metamorfa que se las apaña para ser la compinche de Blackheart. Para ella, Stevenson apuesta por un diseño totalmente distinto a lo estipulado para una protagonista y heroína (¿por qué el femenino de algunas palabras tienen un significado tan peyorativo, por cierto? Que zorro es listo, y zorra es puta)… caracterizada por tener unas caderas anchas, regordeta y un pelo teñido y rapado a lo Chelsea. Una chica tan dispuesta a todo, tan llena de temperamento y personalidad que hace que está aventura de fantasía y humor esté totalmente completa. Como diría Victoria: es perfecto. (Os acabo de resumir una nota de voz suya de casi un minuto de saltos y demás en esto una palabra. SÍNTESIS).

A medida que avanza la historia conoceremos más detalles sobre sus poderes y la relación que existe entre los tres personajes. Todo avanza a través del diálogo y de algunos flashback insinuados en unos colores sepia.

Unas viñetas con una composición bastante simple, sin fondo si quiera, y con un dibujo con los detalles justos. No se necesita más porque lo que es la historia os va a atrapar por completo.

Como hemos dicho anteriormente, nada en este comic es casualidad, ni siquiera la elección de una protagonista metamorfa. Su función no es simplemente la un deus ex machina o un toque de humor cuando de repente, y varias, veces se convierte en tiburón, no. Nimona, este cómic dedicado a todas las chicas monstruo. Nimona trata sobre la identidad, y si quien tú eres se define se define por su apariencia. Porque ya sea mentalmente o fisicamente, ¿quién no ha deseado en algún momento ser totalmente diferente, poder cambiar, ser ese deus ex machina que soluciona los problemas a sus amigos?

Todos los personajes tienen la necesidad de que les falta algo o lo añoran: Goldelion desea ser el héroe de la ciudad yendo incluso por el mal camino para conseguirlo, Blackheart no parece el típico villano de un cuento clásico y Nimona es una chica que cambiará de forma según la ocasión lo requiera desvelando su única y verdadera personalidad justo al final, arriesgándose a no ser aceptada.

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