Mirror de Emma Ríos y Hwei Lim

Hay cómics que recogen entre sus páginas un pequeño suspiro. Su narrativa guarda un pedazo de la dura realidad que, a medida que avanza, intenta cambiar y transformar, reflejando ‘lo que podría ser’. En esta frase hay un abismo y un cielo prometedor: saltar más alto conlleva siempre que la caída va a ser más fuerte, porque no todas las buenas acciones dan buenos resultados para quienes están alrededor.

Es curioso cómo son las obras de ciencia ficción las que más hablan sobre el tipo de efectos colaterales que una buena acción trae consigo, como si aún nos costase creer que el bien trae consigo algo de mal.

En Mirror: el reflejo de la montaña y en su segunda parte, El nido, encontraréis esta especie de cuento, creado por Emma Ríos y por Hwei Lim, donde se tratará sobre la tolerancia y de esas consecuencias de acciones bienintencionadas, con un estilo de acuarela perfecto para este otoño.

Quien conozca ya a Emma, sabe que es una autora que recibe una fuerte influencia del manga (en su cuenta de Twitter podréis encontrar grandes recomendaciones y frikezas) y es de agradecer vérselas en este cómic, sobre todo si está tirando del dios del manga, Osamu Tezuka y su Oda a Kirihito. Si a esto, le sumas ese ambiente de terror de La isla del Dr. Moreau, de H. G. Wells, te queda una cosa la mar de interesante para profundizar más en la naturaleza del ser humano, un tema con el que Emma Ríos se siente cómoda hablando (y si no, echadle un ojo a ID).

Quizás es en la primera parte de Mirror, donde se va a incidir más en este tema. Son muchos los personajes (animales, humanos e híbridos) que intentan analizar qué tipo de acciones o sentimientos son puramente humanos: nuestro egoísmo, nuestra ambición…, obviamente muchas van a tener una carga negativa, pero van a ser las acciones las que demostrarán que igual hay algo bueno en nosotros y que somos seres bastante complejos.

Posiblemente, producto de esta naturaleza laberíntica, la narrativa no es para nada lineal. Al igual que escalar una montaña no consiste sólo en subir, sino también en bajar y hacer rodeos, Mirror presenta elipsis y saltos en el tiempo (necesarias para ver la causa – efecto), a los que hay que estar atento. Es muy fácil perderse, pero aun perdiéndose, el cómic consigue llegar. Pero bueno, aquí somos de la escuela de ‘no tienes que entender algo para que te guste’, simplemente disfruta y déjate llevar, porque, además, el apartado artístico es precioso. Si no estáis acostumbradas a la técnica de la acuarela en el cómic, este os va a sorprender.

Nos ha encantado ver también cómo los personajes, que creíamos que iban a ser secundarios, terminan siendo de alguna forma, principales. Se presenta así la crítica de juzgar rápidamente por lo que vemos, ya que sólo con el paso de las páginas, los personajes van a ocupar el verdadero papel para el que han sido creados y mostrarán así su verdadera naturaleza, engullendo por completo al lector, como es el caso de Sena o Aldebarán (¡muy bien traída esa mitología, por cierto!).

Así conviven todos estos seres en un misterioso emplazamiento en un equilibrio frágil que termina por romperse (eh, no es spoiler si sabéis que tiene segunda parte) y que tratará de volver a su estado natural en la segunda parte de Mirror, El nido.

Es una segunda parte que, a nivel narrativo, no se parece en nada a la primera. En esta se usa más la linealidad narrativa y la acción transcurre entre los nuevos y antiguos personajes que van a ir desvelando poco a poco más niveles del complejo universo de las autoras, quienes siempre dejan un glosario a final de los números para que podamos situarnos fácilmente.

Si el primer número tocaba hablar sobre la destrucción, en el segundo se trata de construir algo nuevo, así que no es de extrañar que los nuevos personajes que se presenten sean Zita, la escultora y su aprendiz Ninua, quien va a tener un papel importante para la obra porque como hemos dicho, una buena intención no siempre…

Lo dicho. Encantadísimas con este trabajo de Emma Ríos y su compañera Hwei Lim, que esperamos que sigan trabajando juntas porque está claro que de sus manos salen obras de arte.