Leñadoras o como nosotras no molabamos a los 12 años.

Insignia Avocadon’t…just don’t

“Acéptalo, no tenías idea de quiénes eran la mayoría de las mujeres que mencionan las Lumberjanes a los doce años. Y ahora tampoco. Pero lo vas a solucionar.” 

Nunca hemos estado en un campamento de verano. Victoria y yo pertenecemos a esa especie de seres que, a pesar de vivir en el sur, su piel reacciona mal a la calor. Ni que decir tiene cualquier contacto con la simpática familia de las Gramíneas. Apenas un toquecito y…¡pum! ya es historia.

Cuando Victoria me habló de Leñadoras (Lumberjanes en inglés, “femenino” de Lumberjack) me lo vendió por sus personajes además de jurarme la presencia contínua de un mapache. No me mencionó para nada el gran chute de vitalidad juvenil que tendría, la amistad triunfando sobre encima de todo y esas cosas que me producen el mismo efecto que un rayo de luz en los ojos tras horas en la oscuridad. Son el tipo de cosas que no me gustan porque igual nunca las tuve o no me acabé acostumbrando; o como siempre digo “es demasiado bonito para mi”.  No estoy diciendo con esto que Lumberjanes sea un cómic “moñas”, es sólo que no encajaban con mi personalidad. Claro que a Victoria le encantó y decidí que por mi parte, le daríamos una oportunidad para el blog.

De la mano de Shannon Watters (editora senior de Boom!) y Grace Ellis nace la idea de este tebeo que será puesto en práctica por la mano de Noelle Stevenson (Nimona) y Ellis, y dibujado por Brooke Allen. La premisa – y no se me ocurre ninguna mejor y la que más de una vez he leído por internet – , trata así “cuando Buffy the Vampire Slayer encuentra Gravity Falls” Si habéis visto las dos series, tenéis suficiente para empezar a leer este cómic.

Para los que no, vamos a lo que importa: ¿de qué va Lumberjanes? Cinco amigas girl scout pondrán a prueba sus miedos y amistad al enfrentarse a un enigma que encierra el bosque. Nada es lo que parece, empezando por sus personajes, y ahí es donde entendí por qué Victoria me había recomendado este cómic. Ellas son todo un amor, llenas de fuerza y vitalidad…y esto es lo que te puede chirriar del volúmen si estás acostumbrado a este género como creí que me pasaría a mi…pero tras leerlo tuve que darle un puñetazo a una pared porque dentro de mí había un pequeño ‘ay’ de nostalgia y desearía tener de nuevo unos trece-quince años e irme por ahí de aventuras con un grupo de amigas y creer que todos los problemas se pueden resolver.

La manera en la que están estructurados los capítulos es bastante original: cada uno de estos empieza con la explicación de una insignia (Calculadora Humana, Amistad Artesana, Pericia Naval o incluso Rey de la Ocurrencia) y los requisitos para poder conseguirla. Obviamente esto sirve de pista para saber por dónde podrá ir la siguiente miniaventura de nuestras chicas, pero por nada en el mundo nos veremos venir de qué se trata.

Voy a insistir de nuevo: sus personajes son lo mejor. Si no tenéis ni idea de sus autoras o de este cómic (o de la vida en general) podéis caer en la trampa de “un cómic para chicas de ellas contra ellos”. Pues para nada. Rompe con todos los estereotipos y ya desde este primer número apunta a que va a seguir así. Como ejemplo están el personaje de Jo, una chica transgénero a quien le encantan las matemáticas o personaje de April quien nos hizo gracia cómo, a pesar de ser -teóricamente- superfemenina, luego tiene unos brazos como camiones o Mal, que a pesar de su aspecto puncarra es la más sensible y cauta del grupo.

Todas ellas son únicas a su manera. Hablan y se escuchan aportado sus habilidades y hablando sinceramente de sus miedos ante un bosque que verdaderamente les aterroriza, pero siempre encuentran el momento de sacar la valía de su interior.

Sé que no debe ser motivo de peso, pero lo uso: ganó dos premios Eisner en 2015 a Nueva Mejor Serie y Mejor Serie para Adolescentes, pero es que Lumberjanes se hace querer fácilmente: un dibujo de lo más simpático y sencillo que recalca aún más lo absurdo de algunas situaciones. Te tienes que reír, llevarte una mano a la cara a modo facepalm y echar de menos otros tiempos donde tenías también aquella edad.

…Victoria desde aquí me está gritando que hasta en el fondo hasta yo me he enternecido con el cómic.

SI TE HAS LEÍDO VOL.2 DE LUMBERJANES (#9 – #17)

Podéis volver a recoger vuestro corazoncito allá entre las páginas de este siguiente número. Yo sigo en modo ‘ay’ después de habérmelo leído y sigo encantada. Ni si quiera sé por dónde estructurar esta reseña. Ya cada vez menos me molesta el género teen y Lumberjanes está siendo el indicado para ello.

Se lo quería poner difícil a este número. El cambio de estilo de dibujo creía que  me iba a echar mucho para atrás, soy muy quisquillosa para estas cosas, pero, me lo resolvió con ese momento ‘contar historias de terror’ que tanto me recordó a Through the Woods y ya sólo podía disfrutar.

Este tomo es DE MIEDO. No sólo por cómo empieza con esas historias cortas, si no porque ahora llega el momento de la verdad. Porque, es un campamento de verano y…el verano acaba. Todo lo hace. Por un momento me temí por ese gran final que acabase con estas chicas. Ojalá leáis esta reseña antes de leer el siguiente número porque quiero advertiros: vienen muchas emociones y todas ellas harán que queráis coger la mano a vuestra mejor amiga y apretarla fuertemente…aunque Victoria me de a mi un collejazo.

Sigo sin saber elegir qué momento o qué resaltar más de estas páginas. Fuera del cómic, un caso aparte son las descripciones de las insignias. No están puramente como añadido a los personajes. Me equivoqué en la última reseña: no son los logros para que las chicas lo consigan, si no que es para ti. Hay textos que verdaderamente me han llegado y alguno casi lo recomendaría leer para un momento de bajona. No es un cómic Teen, al menos no como tenía pensado que era.“¡TE LO DIJE!” me grita Victoria.

No hemos podido encontrar la fuente, pero Victoria asegura que leyó a Stevenson decir “Assume all characters in my comics are gay unless stated otherwise” y por fin, por fin, podemos ver esos frutos en esas relaciones: sobre todo con Mal y Molly (no es spoiler, eh, que se venía venir…!). Me han dado ganas de…¿invertir la cuarta pared? Meterme en el cómic y darles un buen collejazo a cada una cuando dudan, se tienen baja autoestima. Luego terminas dando saltos en cómo tus palabras, de alguna manera se han procesado en el cómic.

Te deja un poco chof, ¿sabéis? Lo mejor de los cómics es cómo eres capaz de sentirte identificada con sus miedos y sentir el amor que transmiten, casi deseando que, algún día, conozcas al tipo de persona que Stevenson crea aquí.

Personalmente nos da en la patata Lumberjanes, Victoria bromeaba diciendo que “somos las dos unas monguer que no teníamos un grupo de amigas*. Había risa en sus palabras y en las mías al darle la razón, pero por dentro siempre nos quedaba esa espinita de “What if…” que sirve tan de premisa a cómics como estos.

Otra cosa que me gustaría mencionar, es el paso del tiempo. No refiriéndome a  eso-que-estáis-sospechando, sino a cómo el pasado fluctúa en el presente con los personajes y sus historias: Al fin sabemos algo más sobre esa enigmática Rose del primer número y Bear Woman con la llegada de una tercera en discordia: Abigail. Me parece que ellas tres al final es lo que más fuerza da a este número… en la parte de acción.

Porque en la parte más…¿entrañable? No es esa la palabra, pero entenderéis cuál quiero decir cuando me refiero a Jo y Barney y de cómo ‘encontrar ESE sitio al que perteneces’. Sinceramente, que una chica trans de este discurso me parece de lo más poderoso.

*Nota de la editora: Nótese el pasado. Seguimos siendo monguer, pero nos tenemos la una a la otra y somos monguer juntas.