Laura Dean me ha vuelto a dejar de Mariko Tamaki y Rosemary Valero-O’connell

Las rupturas son difíciles y no hace falta leerse un cómic para saberlo. Todos hemos pasado por una en algún momento y no es divertido para ninguna de las dos partes.

Naturalmente, las hay de muchos tipos, pero podemos decir, sin lugar a dudas, que las que más te marcan son las que pasas en plena adolescencia, con las hormonas, la inmadurez y el descontrol de no saber cómo hacer las cosas. Echando la vista atrás, muchas veces analizamos aquellos momentos difíciles y nos culpamos por cómo llevamos la situación. Comentarios como “debí dejarlo claro”, “tuve que estar más atenta” son los que más suelen acudir a nuestra cabeza, pero sobretodo y especialmente el de “ahí fue cuando tuve que cortar”. Ese comentario cae como una espada desde el cielo y te parte por la mitad. Si ahora te resulta tan obvio ese razonamiento, ¿por qué antes no?

Mariko Tamaki y Rosemary Valero-O’connell exploran estos temas y más en una historia de amor adolescente entre Freddy y Laura Dean, que, independientemente de tu edad, va a hacer que te sientes a pensar en tus relaciones actuales, y las pasadas. Y no solo hablamos de relaciones románticas. Nos resulta muy interesante como el cómic, más allá de solo hablarnos de las idas y venidas de la relación de Freddy y Laura, dedica tiempo y cariño a desarrollar cómo afectan estas relaciones a las personas que nos quieren, desde nuestra familia hasta nuestros amigos. Mientras Freddy intenta aclarar cuáles son sus sentimientos y qué es lo que tiene que hacer, ignora por completo la vida de las personas a su alrededor, demasiado inmersa en sus propios problemas, olvida que la amistad es un trabajo de dos. Y, en situaciones como las de Freddy, se hace más complicado aún cuando todos los demás intentan hacernos ver una realidad que nosotras mismas nos empeñamos en negar.

Es también interesante ver como Tamaki y Valero-O’Connell abordan el uso de la tecnología y el papel que juega en nuestras relaciones. Freddy comienza el cómic escribiendo a una revista online, lanzando una especie de grito al vacío, ya que no cree que vaya a recibir respuesta, pero intentando aceptar la realidad de una relación que ella ya conoce, aunque le cueste aceptar. Internet como una herramienta que nos permite comunicarnos y conectar, incluso decir cosas que no nos atreveríamos a decir en voz alta, cara a cara. Pero esa conexión no es siempre sana. El cómic también explora los efectos de la mensajería instantánea en las relaciones, la ansiedad que la comunicación constante puede llegar a crear, las expectativas de que siempre vamos a estar conectados y disponibles. Poco a poco hemos perdido la capacidad de reflexionar a solas, en silencio, sobre lo que sentimos y queremos, más allá de las expectativas externas. No es Doodle, que no tiene móvil porque no ve la necesidad, quien tiene problemas para conectar con la gente, más bien es Freddy quien tiene problemas para dejar de pensar en Laura Dean, quien sabe que siempre está a un par de mensajes.

Laura Dean me ha vuelto a dejar es el libro que recomendaríamos a cualquier chica adolescente que va a tener que enfrentarse al mundo de las relaciones y los sentimientos. Un cómic sobre la importancia de cuidar a nuestras amigas incluso cuando estamos en una relación, de no perder nunca nuestra identidad por una relación y de escucharnos a nosotras mismas a toda costa. Incluso a nuestra edad, sigue viniendo bien que te recuerden que tus relaciones siempre tienen que aportar a tu vida y que es importante ser conscientes de que nuestra felicidad es una razón suficiente como para dejar una relación, la puerta siempre está abierta, aunque no lo sepamos.