La Muñequita de Papá de Debbie Drechsler

Trigger Warning: abusos sexuales

Que el cómic se ha convertido en uno de los mejores medios (junto al cine y videojuegos) para hacerse eco de ciertas situaciones y criticarlas es ya indudable. Lo que resulta curioso -y a la vez espeluznante- es que a pesar del alcance y calidad de las obras, nada haya cambiado.

Debbie Drechsler tuvo la suerte de conocer el medio del cómic y la ilustración cuando éste era sobre todo underground (allá entre los años 1968 y 1979) y servía para hacer crítica social, gracias a la libertad plena de la que disfrutaban sus autores a la hora de expresarse. Se rompían tabúes y se hablaba desde situaciones tan naturales como la pubertad, hasta otras tan horribles como la violación, en un amplio margen de contextos. Para estos dos temas, La Muñequita de Papá se construye como una mini novela gráfica de extrema dureza y crudeza, como algunos lectores veteranos están acostumbrados a encontrar en el sello El Víbora (no, no somos tan viejas, pero somos unas Señoras Queer de veintilargos como el 90% de los autores de este sello).

Igual en Avocadon’t debemos de replantearnos la idea de dejar de coger autoras con obras autobiográficas porque nos vamos a repetir muchas veces: no vamos a criticar nada de la narrativa porque pensamos que es como meterse con la vida de esa persona y, además, entendemos que hay cosas que la autora quiera reservarse, o cambiar o esconder. Sin embargo, en el caso de Drechsler tenemos que mencionar lo directa que ha sido empezando por la viñeta más explícita del relato, marcando así el género, tono y todas las indicaciones necesarias para hacerte a la idea que lo que viene va a ser difícil de leer y digerir.

Lo segundo que tenemos que resaltar aquí es cómo, a pesar que esta mini novela gráfica es un conjunto de publicaciones que aparecieron en Drawn & Quarterly entre 1992 – 1995, que ahora se reúnen en la Cúpula, desordenadas cronologicamente en pos de un sentido narrativo lineal.

No sabemos si decir ‘relato’ con todas sus letras, ya que ninguno de estos momentos plantea una resolución o una moraleja final. Simplemente se nos presentan los hechos en forma de recuerdos en donde se ve el puro conflicto y donde la autora se reserva el desenlace. Esto puede ser el peor golpe para el lector, ya que conocemos y asistimos a los hechos, pero se nos niega una resolución. Los culpables no son perseguidos o reciben un castigo. Lo que lees es lo que ocurre y ya. Tan real como la vida misma.

Y lo ‘real’ es otro tema que tenemos que tratar aquí. Como hemos mencionado, la novela gráfica toca temas de la adolescencia con los que todos nos podemos sentir tan identificados (el primer amor, la manera de sentir las cosas, la relación madre-hija…) que el hecho de incluir el tema de la violación hace que esta no se presente como algo fuera de lo común o de casos aislados.

No podemos pasar por alto el estilo de dibujo de la autora nos recuerda en primera instancia al estilo propio del comix underground (blancos y negros, líneas gruesas…), pero también al que haría una niña pequeña (…o nosotras): figuras desproporcionadas, animales deformes… esto, sumado al título de ‘La Muñequita de Papá’ (que sí, el título hace referencia a lo que ya venís sospechando) hace que el relato se vuelva en cierta manera más repulsivo, ya que sumado al relato, sentimos que todo está siendo contado y visto por el punto de vista de una niña y una adolescente, que no censura en ningún momento lo que siente y ve en una síntesis dolorosamente perfecta.

A pesar de lo triste que es esta lectura y el mal cuerpo que nos deja, tenemos que recomendarla. Evidentemente no es algo que vayáis a disfrutar, pero es una obra más que toca muy de cerca los temas mencionados anteriormente y sobre los que debemos reflexionar, ya que en este caso, exprimen tanto la salud emocional del lector que este siente la necesidad – al menos – de reflexionar sobre lo que ha leído y darlo a conocer a más personas para que por lo menos se difunda la crítica y autocrítica.