Kim Reaper o por qué todas somos futuros cadáveres

Imagina que tienes un fuerte crush con alguien de tu clase. Imagina que sacas el valor de acercarte a ella, decir la primera palabra para invitarla a salir y ella… ¿abre un portal tridimensional en mitad del pasillo de la universidad y acudes accidentalmente a su primer día de trabajo? Y no sólo eso, se lo echas a perder todo y a la pobre la metes con un lío con su jefe.

Como todo los estudiantes norteamericanos, Kim tiene un trabajo parcial para poder pagarse los estudios. La única diferencia con respecto al resto de personas es que ella trabaja como la parca.

Kim y Becka se ven envueltas en graves problemas con seres escalofriantes la mar de cuquis. A veces os recordará a Scott Pilgrim por aquello de poner al lado de los personajes sus características físicas a la hora de enfrentarse a un combate.

Es un cómic adorable. Sus números no llegan a las treinta páginas y sus protagonistas están llenas de carisma y personalidad. Aunque discuten, todo acaba en risas y mucho amor. Resulta muy tierno cómo estas grapas están tan llenas de ternura, de temas tan humanos. Además el dibujo es ¿se puede emplear aquí ‘espachurrale’?

Naturalmente también hay que mencionar un hecho extraordinario en el cómic: SÓLO HAY UN HOMBRE Y SON LESBIANAS (a ver, ya hemos dejado caer algo al principio. Por otra parte no es de extrañar cuando hablamos de una autora). Además, con unas cervezas más podríamos ponernos en plan muy reflexivo sobre ‘la muerte es guay’ (que así me lo ha escrito Victoria) porque en el fondo somos las dos unas tristes de mierda y nos gusta mucho hablar de estas cosas ¿Os imagináis volver a vuestra época emo / gótico pero poder costearos vuestra propia ropa porque trabajáis para la mismísima muerte?

De todas formas en estos cuatro números aquí no acaba la cosa. Los malos maluchoscucos nos insinúan que Kim y Becka tienen más cabezas (del patriarcado) aún más por cortar (porque tiene una guadaña, ¿lo pillas? eh, eh, eh, eh).

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