Intimidades de Leela Corman

Estamos a principios del siglo XX y la gente hace lo que buenamente puede para sobrevivir. Algunos lo tienen más fácil y otros, como los inmigrantes judíos rusos, lo tienen todo en su contra. Más aún si encima eres una mujer en el Lower East Side de Nueva York.

Así lo cuenta Intimidades, una historia protagonizada por las hermanas gemelas Esther y Fanya, quienes comparten la cama, y la meta por la supervivencia: una quiere ascender socialmente, rodearse del glamour de la clase alta de Manhattan y la otra simplemente quiere ayudar al resto de mujeres a tomar sus propias decisiones en lo que respecta a sus cuerpos. Cada paso que den Esther y Fanya para acercarse a su objetivo, las irá separando irremediablemente.

Esta es la premisa que ha utilizado Leela Corman para presentar un cómic de aprendizaje y una visión muy cruda de la posición de las mujeres en la época y las decisiones que los personajes toman en ese contexto.

La historia nos muestra desde el primer momento el mundo hostil y duro que rodea a las dos hermanas y a la vez, nos presenta el gran tema central del cómic: la libertad sexual y el control de la propia sexualidad como forma de liberación femenina. Y lo hace sin paños calientes, poniendo en primer plano el impacto que tiene la visión en Fanya el aborto y en Esther la voluptuosidad del cuerpo femenino, lo que determinará los destinos de cada una.  

Si algo nos ha enseñado los relatos de inmigración, clases bajas o épocas bélicas es que la supervivencia en un sistema que pretende alienarte, suele implicar sacrificar tus sueños y aspiraciones. A veces, aspirar a una vida mejor acaba convirtiéndose en aspirar a seguir vivo.

Corman nos presenta así al padre de Esther y Fanya, cuando nos introduce a modo de flashback en su vida, el camino que le lleva a Estados Unidos y los sacrificios que tuvo que hacer para llegar allí. Llama la atención entre el hombre joven y luchador que vemos en esas viñetas, comparado con el hombre cansado y que prácticamente se ha convertido en un mueble de fondo de la vida de sus hijas, quienes le recuerdan por los cuentos que solía contarles, y qué, aunque él no lo sepa, acaban moldeando las forma en la que las hermanas ven la vida. No es casualidad que sea precisamente Perséfone y su matrimonio, así como el matrimonio real de sus propios padres, uno de los relatos que aparecen en el cómic, a quien tan claramente podemos unir con la idea que Esther y Fanya acaban desarrollando del matrimonio.

El trabajo de Corman con sus personajes es notable. Su historia no sólo está protagonizada por mujeres, sino que además el resto de personajes femeninos juegan un papel importante en la narración y sirven de guía para las protagonistas, para bien y para mal.Ninguna de estas mujeres está idealizada y se presentan como seres con sus virtudes, sus defectos y sus prejuicios, sobre todo hacia ese tipo de mujeres y frente a  los que Esther y Fanya tienen que nadar a contracorriente, si quieren llegar a cumplir sus sueños. Su relación se verá envuelta en acercamientos y alejamientos ocasionados por el azar y el cariño que les une, pero sobre todo la necesidad de sobrevivir.

Leela Corman es una ilustradora de temáticas tan variadas como el urbanismo o la vestimenta femenina. Durante este cómic vais a ver una gran diversidad de estos elementos aprovechando la excusa histórica del cómic y que aquí utiliza para diferenciar los capítulos de la obra.

Este trazo elegante lo utiliza para presentar un sinfín de personajes, ya sea como mero elementos de fondo o en primeros planos para darle más sentido al contexto social que están viviendo las hermanas. Os invitamos a que comparéis las viñetas del principio con las del final e intentéis adivinar los años donde transcurre la acción.

En definitiva, recomendamos mucho este cómic. Presenta un relato vivo, desgarrador que a pesar de parecer a simple vista simple, Corman ha sabido encontrar la frescura a su cómic en un tema donde el Persépolis de Satrapi ha marcado una referencia.

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