Hoy es el último día del resto de tu vida o cómo A girl can do what she wants to do and that’s what I’m gonna do. I don’t give a damn ‘bout my bad reputation.

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Creo que podrían ser cerca de las tres de la madrugada cuando Victoria y yo casi que nos perdimos por Barcelona. Bueno, no nos perdimos: me dejé las llaves del piso en el sitio donde ella se alojaba y tuvimos que andarnos media ciudad entre risas, el olor a vodka que llevábamos en lo alto y las reiteradas amenazas de Victoria hacia mi persona porque ¿¡CÓMO SE TE PUEDEN OLVIDAR LAS LLAVES DE TU CASA!?

Haber estado toda la mañana en el Salón del Cómic, tener las gyozas fermentando en el estómago con el vodka y haber callado algunos SeñoresTM nos hizo llegar al grado de una felicidad tan absoluta que no nos dimos cuenta que éramos dos chicas andando casi una hora por una ciudad que no conocíamos del todo bien, en calles vacías y a altas horas de la noche.

No tendría que habernos pasado nada, ¿verdad? A día de hoy no dejamos de pensar que, en cierta manera, aquella noche tuvimos suerte.

Ulli Lust estaba destinada a conocer el movimiento punk. Había nacido en Viena en 1967 y a la edad de los trece años ya sabía que la vida le tenía algo preparado. “Cuando tenía nueve años solía pensar que ya era mayor y, oh, demasiado lista, y curiosamente, sigo pensando lo mismo. Es muy extraño, ¿qué tipo de persona soy? ¿Soy realmente una persona? A veces me siento melancólica, otras veces me comporto como una imbécil, me equivoco y después reboso de energía, amenazo con estallar. Como ahora. Me pica todo el cuerpo, es horrible”

La explosión vino cuando Ulli Lust tenía 17 y el movimiento punk sólo tenía catorce años de vida. Se hicieron íntimos amigos: la ropa rota, imperdibles, alcohol, la fealdad, el nihilismo, rechazo a la vida burguesa… y el deseo de conocer el mundo.

Habiendo abandonado los estudios con quince años, vive en Viena con su hermana mayor. Aprovechando la ausencia de esta, Ulli da cobijo a toda clase de personajes que se dedican a fumar, beber, hacerse tatuajes con artefactos muy muy caseros y discutir la posibilidad de darle alguna paliza a los skinhead de la zona. Esto último no es algo que apruebe Ulli, quien rechaza todo tipo de violencia física. Ella se dedica a hacer dibujos

Para Ulli todo cambia cuando llega a su vida Edi. Una chica algo más joven que ella quien la convence para ir a Italia por las ‘fronteras naturales’ de Austria e Italia. Ninguna de las dos tiene pasaporte, ni dinero y ni un mísero saco de dormir, pero están convencidas que Sicilia será su destino.

El camino no es nada fácil. A pesar que las chicas congeniaron rápidamente, las diferencias entre ellas van aumentando a medida que se acercan a su destino. Encuentran momentos para perdonarse y reflexionar sobre lo ocurrido, pero llega un momento en que tú, como lector, te hubieses vuelto a casa y te habrías olvidado de esa loca aventura de ir a ver el mundo y experimentar todas las emociones posibles.

Pero Ulli es diferente. Su meta es ver el mundo, saber qué quiere hacer con su vida antes de volver a su pueblo natal. Lo que más le aterra es eso: estar en casa de sus padres con todo un mundo palpitando lejos de ella.

Hace falta muchísimo coraje para hacer lo que Ulli hizo y mucho más para ponerlo todo por escrito y revivir experiencias tales como una violación. Lo sentimos, pero esto no es un spoiler, al menos no para cualquier mujer que exista en este mundo, ¿a que no? “¿Una mujer sola? ¡Una puta, evidentemente!”.

Mientras escribo, sigo revisando mis notas o hablo con Victoria porque, sinceramente, a mi este cómic me impone muchísimo. Lo he leído como dos veces y me aterra. En el primer capítulo de la obra yo ya me hubiese vuelto a casa y luego, si acaso, me hubiese repuesto del susto. Os podemos poner aquí una larga lista de eventos de su aventura, como por ejemplo, cómo se ve obligada a masturbar a un extraño porque sentía que ella se lo debía, como cede a un tocamiento porque ‘seguro que así me deja en paz’, cómo tiene que convencer a un amigo para que se haga pasar por su esposo para que dejen de acosarla, como otros amigos permiten que la violen a cambio de una caja de pizza… y así ad infinitum (y esta es la primera mitad del cómic, aún puede empeorar). Pero Ulli se repone, se llena de rabia y vuelve a gritar con más fuerza que NO. Desgraciadamente a veces le funciona y otras no.

¿Es sano leer este cómic? Te llena de impotencia, querer gritarle a las páginas, liarte a hacer vasectomías con escopetazos a todos los tíos que Ulli ha dibujado. El rostro de sus acosadores.

“No, nunca sentí la tentación de guardarme algo o de falsear la historia, aunque fuera para hacerla más ligera. Nunca intenté que las cosas fueran más bellas de lo que fueron, porque esa es mi idea de la literatura, que tiene mucho que ver con la sinceridad y con la crudeza, si lo quieres ver así. Creo que no se trataba de hablar de lo bien que lo he pasado, sino de los problemas que he tenido, de cómo traté de resolverlos. Supongo que eso interesará más a la gente que no lo magnífico que era el tiempo” declara en una entrevista aquí.

Un cómic ‘road movie’ donde no todo son desgracias. Los momentos de paz llegan a ti como una ducha de agua caliente en invierno, disfrutas con ella cada vez que se recrea en la tranquilidad del mar, las plazas y las fuentes de Roma y llegas a convencerte de que ha merecido la pena. O simplemente olvidas todo y te concentras en el dibujo, pues la autora se permite algunos momentos para dejar volar su imaginación y Ulli vuelva realmente por la ciudad de Roma. Todo esto en un trazo desenfadado acorde con la estética punk. Un verde para rellenar los dibujos que nos ha recordado bastante a Ghost World de David Clowes (que es gracioso porque a ese Salón del Manga fuimos con ese Cosplay (y no nos reconoció nadie, obviamente.))

Pocas seríamos capaces de aguantar lo que ella ha vivido, pero nos gustaría pensar que estamos equivocadas. Ojalá tener su fuerza de voluntad, su capacidad de entendimiento sobre que los amigos, vienen y van en cualquier momento, que puedes hacer cualquier cosa que te propongas sin importar qué puto Señor esté en vuestro camino.

Terminaréis el cómic algo sobrecogidos porque sus desaventuras parece que sólo empeoran y nunca acaban, acabaréis acurrucados en una esquina tal y como ella, pero sintiendo que algo en vuestro interior ha cambiado y os está dando una fuerza que creíais que no teníais.

“¿Soy tan sólo un agujero? Sí, eso es lo que soy yo. Y como hay un agujero, pues cualquiera puede meterla. (…) Soy un agujero negro que no acepta vuestras reglas. ¿Que no conocéis a ninguna mujer como yo? ¡Pues la vais a conocer! Vengo del futuro. Todo lo que puede hacer un hombre, lo puedo hacer yo. ¡¡Mis ojos miran de frente y no al suelo!!”

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