Hawkeye, pero la Hawkeye guay de Kelly Thompson

Seguramente habréis deducido por el título, hoy vamos a hablar de Kate Bishop: el tercer personaje y primera mujer en usar el alias de Hawkeye.

No os confundáis. No nos estamos pasando al lado de Marvel, simplemente estamos cumpliendo con nuestro calendario de publicaciones, pero vamos a decir bien alto que nos ha encantado el personaje y la labor de Kelly Thompson en el guión, y la de Leonardo Romero y Michael Walsh como artistas, por presentar, no sólo un buen personaje protagonista femenino, sino un cómic totalmente fresco.

Como no podría faltar el desacuerdo y el olor a rancio dentro del Universo de Marvel, tenemos que mencionar que el inicio de Kate Bishop no fue para nada el ideal: surge como una especie de estrategia de marketing por parte de la editorial para atraer a sangre fresca a los cómics creando nuevos personajes a modo de ‘homenaje’ al canon ya establecido. Ejemplo de ellos fueron Thor, Iron Man, el Capitán América y Hulk y sus respectivos Wiccan, Iron Lad, Patriota y Hulking. Nuestra Kate aparece de la mano de Allan Heinberg (guionista) y Jim Cheung (artista) y pasa a pertenecer a los Young Avengers mostrando grandes capacidades de liderazgo, una gran habilidad con el arco y evidentemente, un abuso sexual en su infancia que la dejó traumatizada y que hace que avance la trama o que la chica no pueda encontrar pareja estable.

Ya con Matt Fraction en Hawkeye y en manos de Kelly Thompson vemos una reinvención del personaje, demostrando que se puede crear un personaje femenino con profundidad y traumas mucho más originales que una violación.

Lo mejor de empezar a leer ‘reinicios’ sobre personajes es verlos crecer dentro del cómic. No sólo a la hora de buscar las punch-lines si no el ver cómo van aprendiendo de las personas que lo rodean. En el caso de Kate Bishop, se parte de la base de que el personaje es divertido, sabe hacer bromas malísimas… pero una vez que indagas en su pasado y en la relación que tiene con sus padres, puedes entender que es un mecanismo de protección.

Además de eso, nuestra chica tiene una fuerte personalidad: pudiendo haber sido una niña rica, ignorando el mundo a su alrededor, Kate se convierte en Hawkeye porque sabe que es lo correcto. Como un Batman pero con una relación aún peor con sus padres, Kate utiliza las facilidades que le da su posición para hacer el bien, hasta las últimas consecuencias, como tener que aguantar a Clint Barton. Pero también tiene debilidades que la hacen más humana. De hecho se siente muy insegura nada más llegar a la ciudad: no sólo sus primeros clientes se mofan de ella por querer ser detective privado (porque como todos sabemos la vagina impide a las mujeres hacer deducciones lógicas, un gran ejemplo de esta inhabilidad en el mismo universo es Jessica Jones), o le vienen con el sorprendente y nunca antes escuchado comentario de ‘tú no eres el Hawkeye de verdad’. Que, a ver, es verdad, Kate Bishop no es Clint Barton, es mejor. Aun así, Bishop no se da por vencida y su insistencia y buena voluntad nos dan para tres tomos de historias.

Hawkeye no es un personaje femenino fuerte porque reparte hostias (que también), o por ser la versión mejorada de MacGyver, sino porque a pesar de todo lo que tiene en lo alto, es capaz de hacer vida más o menos normal,¡hasta enamorarse!

Otra cosa que quisieramos comentar y que no podemos pasar por lo alto es: VAYA COMPOSICIÓN DE VIÑETAS. Hay un equilibrio maravilloso para construir el desplazamiento de Kate Bishop a la hora de tirar abajo a sus adversarios. ¿Habéis leído Batwoman – Elegy de Greg Rucka y J. H. Williams III? Pues una cosa así. En esta casa echamos muy mucho de menos ese tipo de estilo en donde casi puedes palpar el movimiento en las páginas además de darte unas ganas tremendas de estamparte un sofá con algunas páginas de ese estilo.

Anuncios