Eternity Girl de Magdalene Visaggio

De manera muy generalizada, y echando la vista atrás, parece que los superhéroes siempre han tenido esa divina habilidad para resolver todos los problemas, desde salvar simples vidas hasta cambiar el tiempo y el espacio para evitar una catástrofe. Pueden con todo y parece que nada les afecta moral o físicamente. Claro que si esto pasa, se le dedica un par de páginas y ya está, porque así son ellos, ¿verdad? Aguantan lo que les eches, que para eso son superhéroes.

Quizás con el boom de Vértigo y la llegada de Watchmen, los cómics comenzaron a explorar emociones más humanas como la desilusión, la depresión o la impotencia. Cómics como estos son estrellas fugaces, porque resulta muy difícil transmitir esa realidad y densidad a los personajes. Eternity Girl, de de Magdalene Visaggio, Sonny Liew, Chris Chuckry y Todd Klein, viene a explotarte en la cara.

Caroline Sharp fue siempre una mujer impulsada por el deber, una persona llena de energía que sentía que podía hacer grandes cosas. Su oportunidad de demostrarlo llegó cuando, trabajando para una empresa gubernamental secreta, Alpha 13, paga con su humanidad la salvación del mundo y obtiene los poderes de cambiaformas, convirtiéndose así en Chrysalis.

Habiendo resuelto esta crisis mundial, Alpha 13 va prescindiendo poco a poco de ella, lo que le ocasiona a Sharp un desgaste mental y físico que la llevan a perder el control de sus poderes y fuerzas elementales, volviéndose tan inestable, que culminan en un grave accidente dentro de la empresa y su inmediato despido a pesar de todo lo que hizo por ellos.

Indefensa, alienada, profundamente sola y más aún, sintiéndose inútil,  se sumerge en una profunda depresión causada por una pérdida de identidad, al no saber cómo mantener la forma, y la vida, de ‘Caroline Sharp’. Si esto no fuese bastante, el suicidio no es una solución para ella ya que no hay una ‘Caroline Sharp’ a la que matar.

Hasta aquí, Eternity Girl puede recordarnos a la mezcla de dos personajes: Element Girl y la habilidad de transmutar su cuerpo a cualquier tipo de compuesto elemental, y Dr. Manhattan con su sensación de desconexión y despersonalización, y ese color azul, que tanto se identificaba Visaggio en su depresión. El resultado que nos queda es un cambiaformas que lo mismo es un humano que un gas nocivo, ya que tiene el control absoluto de su propia estructura atómica.

La pérdida de la identidad de un cambiaformas es una idea muy original para presentar este tipo de problemas. Antes que Eternity Girl ya se había planteado esta idea con Element Girl, pero esta vez bajo el nombre de Façade y con la autoría de Neil Gaiman en Sandman. Sin embargo, aunque estos dos personajes comparten los mismos poderes, el mismo pesar y casi el mismo origen (Eternity Girl tiene poderes sumerios y Element Girl egipcios), Neil Gaiman presenta el suicidio como el fin a la desesperación de Façade y Visaggio como el principio de una larga recuperación ya que, desgraciadamente, es algo por lo que ella misma ha tenido que pasar.

Curiosamente, la primera vez que trabajó para la editorial Young Animal, donde debuta con este cómic, fue haciendo la contraportada de Shade the Changing Girl, donde aparece precisamente Element Girl. Esto disparó una serie de recuerdos en la autora, por lo que quiso probar suerte con el editor y presentar una historia acerca de su sentido de la depresión.

Así que, supongo que en muchos sentidos, esta es la depresión desde un ángulo super específico: soy trans y soy autista, así que esta depresión se alimenta por la disforia corporal y se manifiesta como despersonalización, desrealización y disociación junto con la normalidad de la deriva, lo cual alimentó mis tendencias suicidas. Tenía la sensación constante de no ser real, como si el mundo estuviera algo alejado de mí. Eso es algo que sólo ha retrocedido desde que hice la transición”

Como veis, lo más importante de la narrativa de este cómic es su naturaleza profundamente humana, creando un personaje completamente nuevo, con muy pocas referencias y que puede recordar a los héroes de los años 70-80.

Otro de sus fuertes es el presentar (y recordarnos) el poder inagotable que tiene el cómic de autorrenovarse en tan poco tiempo (si lo comparamos con otros medios). Prueba de ello son las conversaciones que la villana Madame Atom y Caroline/Chrysalis mantienen, donde todo va girando en torno a la muerte y el renacimiento, con grandes metáforas visuales y narrativas (que igual os pueden liar la primera vez, pero no con una segunda lectura). Claro, que el propósito en sí es que no entiendas nada y sientas el viaje de Caroline con sus subidas y bajadas, con lo irreal y lo real y, sobre todo, el poder que las acciones tienen sobre nosotros. Esto último es lo que termina resolviendo la gran pregunta del cómic.

Por último, y no menos importante, el relato presenta una poderosa relación de amistad entre dos mujeres que no es para nada superflua. El personaje secundario no está simplemente para soltar frases ingeniosas, sino que verdaderamente está ahí para ayudar. Cuando la lees decir ‘You don’t need to hold that shape for me’ se te rompe un poco el corazón y entiendes lo importante que es un apoyo que te vea y te acepte como realmente eres.

Si a estas alturas la idea del guión no os ha molado, pillad este cómic aunque sea por el trabajo que tiene la ilustración. Sonny Liew quedó encantado con la propuesta de Visaggio desde el primer momento, ya que vio la libertad creativa y el propio desafío artístico que supone plasmar en dibujo la depresión de un cambiaformas. Con esta premisa se le antojaban grandes como Charles Burns, Chester Brown o Daniel Clowes, ya que todos presentan composiciones sencillas, lo que permitía aumentar el contraste entre las escenas de realidad / ciencia ficción. Estas últimas, por supuesto, están influenciadas directamente por Jack Kirby, Wally Wood y Steve Ditko. Esto también casa con la preferencia de paletas de Lewis: menos saturadas y con un número limitado de colores, imitando el estilo de los cómics cuando no había tanta tecnología de por medio. ¡Lo cual os hará pensar que Eternity Girl está haciendo referencia a cómics más antiguos, pero no! Diga lo que diga el cómic, Caroline Sharp es original de Young Animal!

En definitiva, Eternity Girl es lo mejor que vais a leer este año. Una historia de superhéroes que seguramente se alejará mucho del concepto que se acostumbra a ver en DC (porque en esta realidad alternativa en la que vive Avocadon’t, Vertigo sigue siendo una línea independiente).