Entrevista a Raquel Gu

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Nada nos representa mejor que estar en la cama a las diez y media de noche, alegrarse por encontrar excusas para no salir con viejas amistades y que tu gata dé de nuevo a luz a la siguiente camada.

Si alguna vez lo sospechásteis, os lo podemos confirmar: tenemos cuarenta años aunque aparentemos veintypocos. Además, como tenemos la energía vital de un muelle hecho de lana, pocas veces hemos tenido la oportunidad de asistir al evento llamado Bookstock (que no Woodstock, ¿os imagináis?) donde tuvimos la oportunidad de conocer a Raquel Gu.

Nuestra aventura comenzaba en un calurosísimo día de Septiembre. Nuestro destino era el CICUS, edificio cultureta por excelencia en Sevilla, situado en la zona céntrica de la ciudad. Llegar hasta aquel lugar suponía adentrarse en el laberinto del Minotauro con la dificultad añadida de ir esquivando turistas, mesas y sillas de bares y coches, bajo un sol aniquilador del que ni el propio CICUS se estaba librando. Hicimos acto de presencia, saludamos encantadas de ver a ciertas librerías (¡Hola, Caótica!) y nos dimos cuenta de, con la hora turística de comer y estando en el centro de Sevilla, iba a ser imposible almorzar a la sombra sin una puñalada en el estómago y además -y como siempre- necesitábamos prepararnos las preguntas para la entrevista.

Habíamos (¿habíamos?) superado la primera prueba con Sarah Andersen y ahora íbamos algo más confiadas esta segunda vez, sobre todo porque ya no existía una barrera idiomática y porque Rocío (que es la que va a las convenciones y es la cara de Avocadon’t), ya la conocía de antes. Quizás el único inconveniente eran las preguntas ya que estábamos tan metidas en nuestro papel de señoras mayores que no se nos ocurría qué preguntar.

¿Qué era lo único que no podíamos aparentar? Pues el tener una larga trayectoria en el mundo de la ilustración y la edición. Raquel lleva en la industria desde antes de la desaparición del fotolito. “¿Y qué es el fotolito?” Pues para este texto una medida de tiempo.

Mucho tiempo ha pasado desde sus primeros pasos como una de las mujeres al cargo de la edición de la revista PlayStation Magazine. ¿Lo más importante? Adaptarse a las nuevas técnicas y tener un poco de suerte es lo que te hace sobrevivir en el mundillo. Cuando pasas por esto, obtienes más experiencia, más motivación y tienes más claro qué es lo que quieres hacer. O al menos es eso lo que nos confiesa en la entrevista.

Otra cosa que nos parecía importante preguntar es cómo funciona el humor gráfico y cuáles son sus límites o si verdaderamente las hay. Es un tema de donde podríamos sacar una entrevista aparte, pero Raquel – tras citar al humorista Kap – nos hace ver que esos límites responden a la ética del autor y no es nuestro deber poner esos límites.

Otro tema del que nos interesó muchísimo que nos hablase Raquel fue preguntarle acerca de dónde viene el temor de cumplir cuarenta años o si nosotros, los millennials, seres ya quemados y con una crisis cada dos semanas, realmente íbamos a sentir la llegada de los cuarenta.

Raquel se ríe y -aunque no del todo segura- nos vaticina que sí. Que es en esta edad donde nos autoanalizamos y reflexionamos en los trenes que dejamos ir y cogimos. Aunque también nos confiesa que para algunas de sus amigas, la verdadera crisis llega a los cincuenta ya que es, literalmente la mitad de una vida.

La entrevista ya pasa a ser mucho más cómica y relajada. Primero porque a Paula le petó el Ipad y dejó de grabar y porque ya fuimos a preguntas más vergonzosas QUE NO, RAQUEL, NO HEMOS EDITADO, como de cuánto hay de verdad en las citas con aquellos hombres. Claro que por ayudarla, nosotras también dijimos algunos grandes momentos…

Rocío: Tenemos esta gran carpeta de preguntas que está muy desordenada, así que…Vale. Nosotras — Hemos estado buscándote en Internet (obviamente) y llevas mucho tiempo en el mundo editorial.

Raquel: Sí. Casi veinte años.

Ro: Sí. Y ¿lo ves muy diferente ahora que cuando empezaste?

Ra: Sí. No sólo a nivel técnico porque yo, me acuerdo que empecé hace… en una editorial de revistas especializadas y entre…estuve allí cinco años y entre otras cosas dirigí la revista oficial de PlayStation Magazine. Y me acuerdo que al principio de todo, todavía en cada cierre mensual cerrábamos una caja de fotolitos. Osea, imagínate. Esto es quizás más a nivel anecdótico, pero bueno, luego a nivel profesional, a ver también veo que han bajado mucho las tarifas y que la gente se ha tenido que adaptar. Básicamente no sólo a los nuevos sistemas, sino también a los nuevos precios que hay, ¿no? Y… si no te adaptas, pues como que… tampoco cuentan contigo ya. Es como… pues buena suerte, ¿no? Y todo el mundo de acaba adaptando.

Ro: Teniendo – Has llegado a los cuarenta (risas)

Ra: (Se ríe) Sí.

Ro: ¿Te cuesta ahora- te costaba más trabajar a los veinte? O… ¿cómo ves tu vida laboral de los veinte hasta ahora?

Ra: Jo, pues ¡Ay, me mola esta pregunta! Me cuesta menos trabajar ahora porque…, además de la experiencia acumulada que estoy – (esto queda muy abuela cebolleta), pero además de la experiencia acumulada también la motivación, las ganas, el haber afinado un poco más la puntería hacia lo que quiero hacer, me gusta hacer y lo que disfruto haciendo… pues claro, hace que -comparado con los veinte- mi plano laboral sea más apasionante.

Ro: Has escrito tu propio libro y luego también haces ilustraciones para otros proyectos, ¿les tienes más cariño a los que haces para tu libro y los otros los haces un poco como ‘bueeeeeno’? (se ríe)

Ra: Depende, depende. A ver, no negaré que hay proyectos que haces con otras personas, que a veces son un poco ‘bueeno’. Pero por ejemplo todo lo que hago con Clara Grima, la matemática, puf… así a cuatro manos… me encanta, me lo paso bomba y además aprendo mogollón y bueno, en el caso de ‘Estoy Estupenda’ pues me ha encantado pues que puedo hacer lo que he querido, pero bueno… depende de con quién trabajes y con quien trabajas hay chispa, hay química y tal, es muy enriquecedor.

Ro: Paula, no me quites las preguntas.

Ra: (Se ríe)

Ro: Vale. En el libro hay un momento donde hablas de las redes sociales, más a nivel personal, pero en el terreno profesional y de los ilustradores, ¿cómo ves que ha afectado el boom de las redes sociales?

Ra: Para mí ha tenido una afectación muy positiva, sobre todo en el caso de las autoras porque, en mi caso, yo por ejemplo: estudié Filología Inglesa, luego hice un Postgrado de Literatura Post-Colonial, luego me metí en un doctorado que no terminé… osea, no me pueden investigar (se ríe), pero claro, el dibujo, la ilustración, el cómic era una parte más personal. Yo en realidad no tenía una red de gente que se dedicara a esto más allá, pues bueno de un amigo de mis padres o algo así, ¿no? Y a mi las redes sociales me sirvieron para conocer a un montón de autoras para entrar también dentro del Colectivo de Autoras de Cómic y bueno, y conocer mucha obra y mucha obra interesante y a la vez, creo  que es algo que está dando visibilidad a mucha gente, tanto autores como autoras, muy buena, que de otro modo – en la industria editorial de hoy – no lo tendrían tan fácil darse a conocer. A ver, tampoco yo digo que sea fácil, pero ahí tienen una plataforma que pueden aprovechar hay cosas muy interesantes y, a ver, cuando en los Festivales de Cómics YA hay premios a mejor webcomic, eso también quiere decir algo.

Ro: Bueno, hablando de… Creo que esto ya lo hablamos en el Kboom cuando en el panel el momento “límites del humor”, que está ahora muy presente… ¿tú crees que hay límites en el humor, que hay cosas que están…?

Ra: A ver, yo creo que sí. A ver, en principio, te diría que no, que se puede hacer humor de todo, ¿no? Y en cuanto a temáticas, creo que se puede hacer humor de todo. Osea, en este libro yo estoy haciendo humor de mamografías que son cosas que angustia a muchas personas, estoy haciendo humor de cuando los padres se hacen mayores… porque el humor es una herramienta que lo que hace es ayudar a quitar hierro, ¿no? A ver cosas desde otra perspectiva. Y en cuanto a los límites, Kap – que es un gran humorista gráfico -, dice que es como un bisturí que en manos de un cirujano salva vidas y en manos de un psicópata pues no, ¿no? (se ríe). Yo creo que un poco, los límites responden a la ética, digamos, de cada dibujante. Entonces cada uno sabe hasta dónde quiere llegar, pero no creo que sea tarea de los demás juzgar esos límites, ¿no?

Ro: Y bueno, ya hablando un poco más del libro. Hablas de la crisis de los cuarenta, pero las cosas van cambiando. ¿Crees que los millennials, como nosotras tendremos la misma crisis en los cuarenta? ¿No tendremos crisis?, ¿será peor?

Ra: Yo creo que sí que la tendréis… y ahora sueno a abuela cebolleta otra vez, pero yo creo que sí que la tendréis, porque creo que cada década tiene su crisis: los veinte, los treinta, los cuarenta, los cincuenta…, pero la particularidad de la crisis de los cuarenta es que te llega un poco cuando todavía te sientes muy joven, pero ves que ya no eres tan joven y es como… la crisis de la mitad de la vida, que dicen. No sé, en la presentación de Madrid, Nieves Concostrina decía “No, no. Yo tengo cincuenta y la mitad de la vida son los cincuenta”, pero sí que es el primer momento en el que empiezas a plantearte qué has hecho, autoevaluarte, hasta dónde has llegado, cuántos trenes has perdido y como que tienes la sensación que es tu última oportunidad para solucionar cosas o arreglar cosas, que ya vas contrarreloj un poco. Y creo que eso, los millennials también lo vais a vivir, creo.

Ro: Es que nosotras estamos hablando que en el libro, el personaje con el que más nos identificamos es tu amiga con cincuenta años haciendo crochet.

Paula: Totalmente.

Ro: Sí.

Ra: Uma.

Ro: Sí, tengo 25 (Nota de la Editora: Pero si tenía 23 cuando hice la entrevista y 24 ahora, ¿por qué digo estas cosas?), pero da igual. Soy yo.

Ra: Uma es un personaje real. Es una amiga mía que tiene diez años más que yo y que me hace las veces de hermana mayor, además. Y sí, es un poco la visión de “Bah, no te quejes tanto maridramas, que son cuarenta pero hay que seguir adelante, que tampoco es para tanto”.

Ro: Nosotras nos identificamos mucho con ella.

Ra: (se ríe)

Ro: Se lo puedes decir.

Ra: (se ríe) Vale, se lo diré.

Ro: …y al revés, ¿cómo ves desde los cuarenta, los veinticinco?

Ra: Jo, ¿los veinticinco de ahora…?

Ro: Tus veinticinco y la diferencia entre la gente con veinticinco de ahora a cuándo tú los tenías.

Ra: Ahhhh. ¿Mis veintinco ahora? Bueno, a ver, no tengo mal recuerdo porque estaba haciendo un montón de cosas con veinticinco, pero comparado con los 25 de ahora… me dais envidia. Siempre pienso “¡ojalá tener veinticinco en esta época…!” Con esta… bueno, con todo lo que hay este entorno tanto a nivel de redes sociales como bueno, en general. Bueno, todos esos estímulos que hay alrededor. Creo que tener 25 años ahora tiene que ser una pasada.

Ro: Nosotras envidiamos los 40.

Ra: (Se ríe)

Ro: Tener trabajo, dinero… poder tener hobbies…

Pa:…porque te puedes quejar con fundamento.

Ro:… puedes hacer de abuela cebolleta…¡que ahora nos gusta, pero no podemos!

Pa: Claro, porque yo con mi madre por ejemplo siempre que me quejo me dice “¡Pues cuando llegues a los cuarenta….!”

Ra y Ro: (Se ríen)

Pa: Entonces, no me puedo quejar.

Ro: Otra pregunta. ¿De dónde crees que viene el miedo a los cuarenta?

Ra: Bueno, yo creo que viene del miedo a ver que la cosa va en serio, que es algo que le pasa también a la protagonista cuando está frente a la frontera aquella pintada en el suelo que hasta ahora ha sido más o menos tanteando, que te lo has ido pasando bien, has tenido, bueno, tus trabajos, tus relaciones, tus ingresos tu vida ya de adulta joven y cruzas esa frontera de los cuarenta y empiezas a sumar años y bueno, y en tu entorno hay cambios. Osea, no sólo a nivel físico, pero en el entorno, pues los padres se hacen mayores, tus amigos, bueno, se separan o empiezan a tener problemas con hijos adolescentes. Osea, es como que la vida empieza a complicarse de otra manera que a lo mejor ya no te esperabas.

Pa:…mátame, pero el Ipad ha petado.

Ro:…menos mal que tenemos el audio. Te odio, Paula.

Pa: [A Rocío]…¡pero es que ha petado! [A Raquel] Pero, ¿ves? Esto ya lo vimos venir: estábamos preparadas para que todo saliese mal.

Ro: Claro, si las cosas nos salen bien, no las hemos hecho nosotras.

Ra: (Se ríe)

Ro: [A Raquel] Otra que has mencionado, es que las cosas van cambiando. En el libro a veces, a veces a tus amigas a caer de un burro.

Ra: (Se ríe) Bueeno…

Ro: ¿Te desencantas de la gente un poco a los cuarenta? Como te aceptas más a ti misma, ¿aceptas menos a los demás?

Ra: ¡Sííííí! Aguantas menos. En general, aguantas menos porque llega un punto en que dices “esto ya no tengo por qué aguantarlo” o “esto ya me resbala” y afinas más con quién te apetece salir o lo que te apetece hacer porque ya no estás para hostias, por decirlo así. Pero… con lo de ponerlas a caer de un burro, bueno… a veces, creo que podríamos decir que todas las amigas no dejan de ser también fragmentos de la personalidad de la protagonista también. Es como una construcción poliédrica en la que está la protagonista, está Lucero del Alba, que es como una versión más hippie, está Cándida, que es como una versión más conservadora y más inocentona, está Cleo que es la versión más frívola y todas ellas podrían ser componentes de un mismo personaje, sólo que han estallado y se han difuminado en ese sentido. Pero era también la idea de representar distintos tipos de mujeres distintas porque también me interesaban personajes que tuviesen -hijos porque la protagonista no tiene hijos. Yo no tengo hijos-, y también quería situar en ese contexto a una mujer separada, una casada… que hubiese un poco de todo para no dar la imagen de que la crisi de los cuarenta afecta a las mujeres solas sin hijos y tal. Era un poco construir este universo también.

Ro: Cándida es más conservadora, pero descubre Tinder y vemos varias citas a lo largo del libro que van mal. … a lo mejor porque las lleva siempre al mismo bar ¡igual la culpa es del bar!

Ra: (se ríe) Puede ser.

Ro: ¿Cuál ha sido tu peor cita?

Ra: ¿Mi peor cita? Ostras… Ehh… ¿esto lo editáis después si hace falta? (se ríe)

Pa: En vídeo no estará. Eso te lo puedo asegurar yo ya.

Ra: (se ríe) Pueees mi peor cita… fue una en la que, después de estar tomando algo con un chico y tal, me dijo “venga, va, que te llevo a casa” y yo al salir… piso una mierda de perro. Y él “Va, que te llevo a casa en el coche de mi padre que me lo ha prestado hoy como ‘ocasión especial’”…y yo acababa de pisar la mierda de perro en plan “no voy a poder montarme en ese coche…” Me pasé todo el trayecto así [levanta la pierna] con la pata estirada. “No, no, me voy a casa, deja, deja…” A mi me daba un corte increíble. Acababa de pisar una mierda de perro de dogo alemán o algo así porque…era como (se ríe).

Ro: Bueno, si te hace sentir mejor, en la primera cita con mi novio de ahora, le vomité en el coche.

Ra: ¡Ohhhhhh!

Ro: Y me dejó en mi casa y se fue él a limpiarlo él solo.

Ra: Eso…eso era amor de verdad.

Ro: Sí, porque además se ha quedado conmigo.

Pa:…vomitaste las mariposas del estómago.

Ro: Ya ves, me cogió cariño al final. Pero, cómo ves la diferencia entre tener una relación– porque a los cuarenta tú aún estás buscando una relación…, bueno, llegas a los cuarenta sin estar en una relación estable como podemos imaginarnos a los cuarenta donde tú ya tienes tu vida, con tu pareja, tus gatos…o tus hijos, depende. ¿Cómo ves la diferencia entre tener una relación a los veinte-treinte y una relación a los cuarenta?

Ra: Huuum… No creo que haya tanta diferencia, la verdad. Ni que dependa de que tengas viente o cuarenta. Yo la mejor relación de mi vida la empecé a los cuarenta y pocos y estoy encantada. Pero luego hay gente que a los veinte está super feliz con la persona que tiene al lado. Entonces, no creo que sea eso un tema de edad, osea, iba a decir ‘de madurez’, pero tampoco voy a decirlo, porque a veces hay gente con veinte que es más madura que gente de cuarenta, y eso es verdad.

Ro: Ahora nos imaginamos, ¿a los cuarenta sigues teniendo mariposas…–

Ra: ¡Siiiii!

Ro:…o es algo como ‘qué bien, vamos a poder pagar las facturas juntos’?

Ra: No, no. Sigues teniendo mariposas. ¡Si luego pagáis las facturas juntos, genial! Pero sigues teniendo mariposas, claro que sí.

Ro: ¿Y si tienes gatos te tienes que buscar pareja o los gatos convalidan?

Ra:…yo no tengo gatos. No me gustan.

Ro: Es que mi idea, es vivir [a Paula] es vivir juntas. Bueno, si ella y yo vamos a vivir juntas, hemos decidido que crearemos una nueva corriente artística, pero yo quiero vivir sola y con gatos.

Ra: Yo viviría con perros, es que me gustan más. De hecho a veces hacemos de canguro del perro de mis sobrinos y, bueno, la casa es una fiesta con él ahí…, una fiesta que comienza a las siete de la mañana cuando te pide que le saques a pasear, pero bueno… es una fiesta.

Ro: Y…te iba a decir una pregunta, pero se me ha olvidado.

Pa: Y eh, ¿directora de la revista de PlayStation? Es que me he queado ‘¡buáh!’

Ra: Sí, sí. De la revista oficial de PlayStation Magazine se llamaba.

Pa: ¡Ohhhh, una mujer llevándola!

Ra: ¡Sí, sí! Una mujer y la otra persona que la llevaba conmigo, la coordinadora, Ruth Parra, que es una amiga muy amiga de Madrid. Claro, la mayoría de la industria del videojuego, el 80-90% está en Madrid y ella era pues la persona que coordinaba todo desde Madrid y yo a todos los colaboradores de la revista, que evidentemente eran todo hombres.

Ro: ¿Y cómo está el mundo de cómics? ¿Es tan ‘todo hombres’ como parece?

Ra: A ver, históricamente lo ha sido. Sí que es verdad que de unos años para acá, la presencia de las autoras se nota mucho más. A ello contribuye lo que comentábamos hace un rato con la visibilidad en la redes sociales. Pero yo creo que en unos diez o quince años todavía va a ser mucho mayor esa visibilidad. Y el respeto por las autoras y por las obras de las autoras. Osea, lo de “oh, un dibujo de chica” es feo. Osea, ¿qué dibujo de chica?

Ro: Tú libro, ¿es un libro para mujeres?

Ra: Huummm…No, no.

Ro:…literatura fe-me-ni-na.

Ra: (se ríe) A ver, la protagonista es una mujer porque aquí hay mucho, mucho peso autobiográfico y porque lo cuento desde mi perspectiva, pero luego es verdad que algunos de los primeros lectores, pues como mi pareja o algunos compañeros que son humoristas gráficos, cuando lo leyeron me dijeron que se sintieron super identificados también porque ese vértigo vital de los cuarenta lo vivimos todos, tengamos lo que tengamos entre las piernas. Además, quitando pues un par de viñetas como de la menopausia y de las mamografías, lo demás, todo es aplicable.

Ro: Bueno, pues…¿algo más?

Pa: Ah, ¿te gustan los aguacates?

Ra: ¡Me encantan!

Ro y Pa: ¡Bieeeen!

Ro: ¡Ah! Y que nos recomiendes autoras.

Ra: ¿Recomendar autoras? Hum, a ver…Yo recomiendo a Natacha Bustos, por ejemplo, que me encanta lo que está haciendo con Moon Girl y el Dinosaurio Diabólico, después también recomiendo a Flavita Banana porque tiene un humor ácido que me encanta. A Emma Ríos.

Ro y Pa: ¡Seeeeh! A Emma la queremos muchísimo.

Ra: (se ríe) A Susana Martín porque tiene historias super interesantes, muchas de ellas con un trasfondo social que además aporta un mensaje a las historietas. Les da un valor a tener muy en cuenta. Roz Chast, ya yéndonos por el extranjero, también me gusta mucho. En Instagram sigo a Liana Finch, que también me gusta mucho. Después, la autora de ‘La Levedad’, de Catherine Meurisse también es una obra que me encantó. Y Nina Bunjevac, la autora de ‘Patria’, que también me gustó mucho. … a ver, puedo ir siguiendo (se ríe)

Ro y Pa: ¡No, no, sigue…!

Ra: (se ríe) A ver, el paronama es muy interesante y además, lo que apetece es ir descubriendo a nuevas autoras.

Ro: A nosotras nos hace mucha ilusión cuando descubrimos autoras porque nos estamos quedando sin libros.

Ra: Sí, sí que es verdad.

Ro: Pues nada, ¡muchas gracias!

Ra: ¡A vosotras!

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