En un Rayo de Sol (Parte 2) de Tillie Walden

Ha pasado un tiempo, pero la espera ha merecido la pena y por fin podemos finalizar el hermoso viaje que ha sido En un Rayo de Sol.

En la primera parte, Tillie Walden nos presentó el comienzo de una maravillosa epopeya espacial, llena de valores como la sororidad, una gran diversidad de personajes femeninos con una inteligencia emocional muy necesaria en las lecturas de hoy en día. Aquí conocimos a Mia, una joven cuyo deseo por construir su propio ‘yo’ adulto y ver mundo la llevan a embarcarse en un trabajo para el que no se requiere ninguna formación (cualquiera lo diría): restauradora de edificios antiguos. Y mientras va aprendiendo lo que conlleva su primer trabajo, que no es poco, nosotras vamos aprendiendo cosas sobre ella, incluido cómo fue su primer amor.

Como ya hemos comentado varias veces en este blog, parece que cuando la historia romántica implica a dos personas del mismo género, más aún cuando son chicas, la cosa va a ir mal. Y precisamente así lo dejamos en la primera parte y es ahí donde lo volvemos a retomar, pero ahora con la esperanza del reencuentro de las dos chicas.

A pesar de que Mia ha encontrado su hueco en la astronave, los recuerdos de Grace son tan abrumadores que siente que tiene que hacer algo, por ejemplo, cruzarse medio universo, adentrarse en una tierra extraña, árida y en conflicto.

Avisamos que hay pasajes tan bonitos como dolorosos. El viaje no va a ser para nada fácil, y no sólo por los bandidos que nos encontraremos por el camino, sino por la desesperación de buscar a alguien en medio del universo.

Mientras esta historia ocurre, Tillie Walden aprovecha, para una lanzar un mensaje sobre la importancia de la empatía y la sororidad como la cura a una soledad y aislamiento donde muchos nos quedamos cuando no nos aceptamos nosotros mismos. Creemos que no recordamos ningún otro cómic en donde se verbalice la importancia de reconocer a una persona por el pronombre que ha escogido. Ese es el nivel.

Es envidiable el nivel de ilustración que tiene Walden. Aunque sí es cierto que en un primer contacto su estilo puede ser confuso (los ojos y la nariz son una mera línea), en En un Rayo de Sol parece que se corrige un poco. Ha caracterizado un poco más a los personajes en cuanto a vestimenta, tono de piel o peinados, cada uno casa con su personalidad. Añade también una nueva diversidad de rasgos que no se habían visto en otros trabajos y que profundizan aún más el sentido de epopeya espacial. 

Aunque el estilo de Walden se caracteriza por ir a toda mecha, repara mucho en el uso del color. Vais a querer frotaros la cara con las ilustraciones de estas páginas que, sin dudas, ha superado al primer volumen (que ya es decir).

En un Rayo de Sol ha sido tan maravillosa que casi nos da pena que se haya acabado. No descartamos para nada futuras reelecturas. Y si os ha gustado esta reseña y no podéis esperar a haceros con el cómic, ¡estad atentas a nuestro twitter en los próximos días!