El Príncipe y la Modista por Jen Wang

A pesar de la gran variedad de cómics que podemos encontrar hoy en día, rara vez nos ocurre que leemos uno que verdaderamente queremos compartir, porque sabemos que la historia que se cuenta va a ser como un cálido abrazo hacia la persona que lo lee. Por eso mismo, no podemos evitar recomendaros muy fuertemente La Modista y el Príncipe.

Un relato breve y autoconclusivo con una gran enseñanza final, transmitida a través de unos personajes fuertemente definidos desde el primer momento: saben lo que quieren y no tienen problema a la hora de decirlo. La trama se construye alrededor de las dificultades que surgen al contraponer lo que uno quiere, lo que uno es, con lo que la sociedad espera que queramos ser. Una historia atemporal, porque por eso es una fábula (aunque para nosotras, más que una ‘enseñanza nueva’ nos gustaría decir un ‘recordatorio amistoso porque esto lo tendríamos que tener ya superado en el 2018’, pero claro).

El cómic tiene mucho mimo. Si antes decíamos que los personajes verbalizan sus deseos, el dibujo subraya esto. O más bien da pequeñas pinceladas intimistas – miradas efusivas, caricias que podrían ser y no fueron, rostros sonrojados – y sólo nosotros como lector somos consciente de esto. ¿Resultado? Pues que sufrimos mucho cuando las cosas no salen bien. ¡Y os va a doler un poquito! Sobre todo porque todas las tramas parecen caer justo en el mismo momento.

Lo que más nos gusta de cómic es la sencillez y delicadez con la que trata el tema principal de la obra. ¡Y todo esto sin palabras! Hay pares de viñetas que juegan precisamente al ‘encuentra las dos diferencias’ entre lo que ‘uno quiere ser’ y ‘se espera que sea.

¿Podemos decir que el cómic está vivo? En el sentido de tener mucho movimiento. Que uno de los personajes sea una modista nos da la oportunidad de ver muchos vuelos de vestidos, ¡y qué vestidos!… si os pica el gusanillo, tenéis en el libro una fuente de inspiración. Veréis cómo está hecho con muchísimo mimo. Aunque esta sensación viene mejor el buen ojo que tiene Jen Wang para concentrar cierta cantidad de información en las viñetas: elipsis, planos detalles o pequeñas secuencias. No nos olvidamos del uso del color, otro elemento muy importante en la obra que sin duda os atrapará.

Ya está. No nos vamos a enrollar mucho porque de veras, de verdad. Tenéis que ir a la tienda a comprarlo. ¡Si no nos hacéis caso a nosotras, ojearlo por encima y de seguro que os convence!

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