De Mis Chicas a Ms. Marvel: Una reflexión del papel de la mujer en el mundo del Cómic

Las primeras páginas de este artículo podrían resumirse en la siguiente frase: las lectoras de cómics generan escritoras de cómics; si te has criado entre viñetas es posible que sueñes con ser una autora y mates a tus ídolos para convertirte en uno de ellos, para más adelante ser sustituido, nutriendo así una larga cadena de influencias y variedades que alimentarán las infancias de otros.

El problema viene con la falta de visibilidad de esta unión, de determinados productos donde, casualmente, una mujer es la creadora. Esta es una máxima que se ha extendido en numerosos ámbitos más allá del entretenimiento.

Parafraseando a Varg Vikerns, unirse a una subcultura, la que sea, nunca es una forma auténtica de expresión de uno mismo. Es más bien el resultado de una mentalidad de oveja; el deseo de pertenecer a algún lugar. Cuando un joven lector llega a una tienda de cómics comulgará el cuerpo de Alan Moore todas sus viñetas, aceptando la genialidad de todas y cada una de ellas. Beberá la sangre ácida de Garth Ennis y finalmente será aceptado. Un freak habrá nacido y nunca pondrá en duda las Obras de aquellos autores; perpetuando así una serie de cánones o estereotipos, como por ejemplo ‘el cómic para chicas’.

Yo he cumplido el sacramento de esta manera en mi estantería: están esos clásicos que te hacen ser aceptada. Ciertos volúmenes me parecen obras maestras… porque así se lleva diciendo desde hace mucho. Ahora lo pongo en duda y eso es un gran riesgo.

Me llevé mucho tiempo pensando en que sí había una clara diferencia entre hombres y mujeres a la hora de escribir. Al acercarme a una tienda especializada podía discernir ya a lo lejos el tipo de escritura que me encontraría. Incluso lo podía notar por el color de sus portadas: para ellos eran oscuras, con sangre y para ellas portadas blancas, tonos amables y con ese conocido estilo de mujer. No me interesaba para nada la temática de aquellas mujeres de tono tan intimista (su relación con sus parejas o de su día a día en el trabajo, siendo madres, teniendo la regla…) y que sólo eran cuatro viñetas para una página entera. No me llamaban, ni me interesaban en absoluto porque, en aquel tiempo quería una historia que me golpease el cerebro y me desafiase como lectora. En ellas no encontraba nada de eso. Al menos no en las tiendas.

Demandaba una serie de productos que, por alguna razón, no encontraba en las tiendas más cercanas. Algo extraño tenía que pasar, porque seguramente alguien ya se había planteado esta pregunta mucho antes que yo, ¿dónde están las mujeres autoras? Se me ocurrió entonces preguntárselo a Internet y sus diferentes redes sociales y la lista era interminable. Aún recuerdo cómo me golpearon en la cara con Fun Home de Alison Bechdel.

Internet y su comunidad de anónimos me habían facilitado el nombre de varias autoras en un abrir y cerrar de ojos. La mayoría de ellas ya llevaban tiempo en el mundillo, pero jamás las había visto en una estantería de alguna tienda, ¿qué era lo que estaba pasando?

Fue entonces cuando tuve conciencia de lo que suponía ser una autora en el mundo del cómic.

Uno de los mayores problema del cómic es que siempre se la ha considerado un arte menor. No es ni un medio audiovisual, ni literatura, sobre todo en España donde se encajonó como una publicación infantil y juvenil. Esto no ocurre en la prensa norteamericana en donde se le tiene otra estimación y se usan otro tipo de símbolos visuales como el globo. El Manga es un caso con punto y aparte.

Sobra decir que el contexto histórico y geográfico del cómic afecta de sobremanera a los autores, pero más aún si son mujeres. Para ellas, este mundillo no ventiló su olor a cerrado hasta los años 1970 y 1980 con la segunda ola del feminismo. Los años previos pueden resumirse perfectamente en términos de “adoctrinamiento”, “censura” y “estereotipado”. Naturalmente hubo excepciones por parte de grandes mujeres que ya empezaron a abrir algunas ventanas como Consuelo Gil Roësset (Madrid, 1905 – 1995) quien siendo directora artística y literaria de Chicos (1938 – 1955) optó por publicar textos de historietas de amor y de aventuras con un contenido laico, en vez de promover valores del franquismo. Su constancia y decisión hicieron de Chicos un éxito que dio libertad para publicar otras cabeceras como Mis Chicas (1941 – 1950), que se convertiría en el primer tebeo para niñas de la postguerra.

La censura vino con la postguerra. La Guerra Civil y la victoria de las tropas fascistas transformaron el país por completo. Eran los tiempos de la dictadura franquista, que trajo consigo la imposición de un fervor religioso casi enfermizo. El cómic se vio afectado brutalmente: muchas publicaciones desaparecieron, algunas mutaron a formatos de estilo ‘folleto’ y las que tuvieron más suerte, tenían que pedir un permiso específico. Ni que decir tiene dónde estaba el papel de la mujer en estos tiempos.

No obstante, a pesar de este oscuro horizonte, las mujeres consiguieron abrirse paso. Se dan a conocer unos ‘cuadernos sentimentales’ entre 1941 y los finales de los años 70 sobre todo. Su temática era principalmente de hadas con matices infantiles. Poco después fue sustituido por lo que hoy en día conocemos como la historieta romántica, la cual en palabras de Vázquez Parga “ [se] revela una vez más la ideología tradicional sobre el amor y el matrimonio, la supremacía masculina, el sometimiento femenino, la represión sexual, la vocación familiar de la mujer, toda una serie de ideas y sentimientos que la burguesía bienpensante trataba de imbuir en las jovencitas de la época” Quizás es aquí en donde podemos hablar del ‘estereotipo’. Muchas ilustradoras y escritoras están hartas de escuchar ese chicle-pegado-al-zapato llamado ‘toque femenino’ que te impide casi ser tomada en serio.

Entre los años 50 y 80 se van a dar una serie de cambios bastante importantes en la sociedad y en el mundo de la mujer por el feminismo. Un cambio de mentalidad que produjo, entre otras cosas, una reformulación en los cómics tanto en su temática como lenguaje. Ahora existe el concepto de ‘autora’ como creadora de sus propias y personales historietas lo que repercute en las jóvenes que las leen. Ahora sus modelos a aspirar son mujeres ‘liberales’ y ‘modernas’ con profesiones como azafata, médico o periodista.

En los setenta, con unas lectoras bien formadas y un asentamiento de la democracia en España, se da el fenómeno del cómix underground con su mayor exponente El Víbora (Isa Freu como una de las primeras colaboradoras), publicación dispuesta a romper con todo.

Con este movimiento cultural, pronto el cómic pasaría a ser una revista para adultos en todo el mundo además de un medio liberador para muchas voces sobre todo para la mujer quien ahora se atreve a tratar temas del aborto como por ejemplo con Abortion Eve (Nancy Goat Prodcution, 1973) donde varias mujeres embarazadas hablan desde su experiencia en este tipo de situaciones. Todo es tratado de manera didáctica y realista, lejos de ser dramático, busca educar a una audiencia sobre la sexualidad y métodos anticonceptivos.

Hay una revolución sexual entre las páginas. Las autoras se atreven a hablar de cualquier tema en cualquier tono, pero aún había algunas asperezas. En primer lugar con la publicación en 1976 de Wet Satin: Womeen Erotic Fantasies, donde las artistas plasmaban sus fantasías sexuales. Fue publicado en la misma editorial que la revista Bizarre Sex con un target masculino. Sólo esta primera tuvo problemas para publicarse, acusada de ser pornográfica mientras que la segunda se respaldó en términos de ‘pieza satírica’.

Sin lugar a dudas el cómix underground estuvo lleno de voces tan dispares que fueron exitosamente recogidas en Wimmen’s Comix. Sus temas principales eran la homosexualidad, el sexo, la política y cómics autobiográficos. Este grupo no fue un colectivo de manera oficial, si no el producto de varias mujeres con gustos y preocupaciones afines. Querían crear cómics por los que se les pagase en un mundo dominado aún por hombres. Naturalmente como otro cualquier grupo tuvo sus propias discusiones internas como por ejemplo a la hora de definir el underground y el feminismo.

Finalmente y con los noventa, las revistas de cómic vuelven a sufrir otro revestimiento. Esta vez en lo referente a la publicación: pasan a ser de manera regular, instalándose el comicbook y, posteriormente, ese y término tan discutible como la novela gráfica, con temáticas autobiográficas. Pero sin lugar a dudas la época donde está dando una mayor revolución en el cómic es ahora mismo, con los nuevos formatos como la webzines, blogs y redes sociales.

Internet es ese extraño aliado que ni yo me atrevo a definir. A efectos prácticos para este artículo vamos a decir que es un medio que ha hecho demasiado por la cultura tanto en su difusión como acceso. ¿Ha cambiado en algo la situación de las mujeres en el mundo del cómic?

Es indudable que Facebook es el gigante de las redes sociales con un gran poder de difusión y de creación de información. Es el perfecto database que muchos aprovechan para hacer estudios de mercado, y así lanzar la publicidad correcta al target deseado. Tanto esta red social, como Twitter son armas de doble filo que, de cara a este artículo, serán tratados como aliados.

Aunque Twitter — quien inició su vuelo en el 2006 — está empezando a perder usuarios en Estados Unidos (de 70 millones a 68 millones) quedando incluso por detrás de Instagram y Tumblr, le debe a toda una generación el uso del hashtag. El símbolo # conocido como almohadilla iba a tener una función casi de altavoz por encima del ruido que el exceso de comunicación producen las redes sociales.

Soy una persona que usa las redes sociales de manera intermitente, por eso la primera vez que vi un buen uso de los hashtag en relación con el mundo del cómic fue con el acontecimiento ocurrido el 5 de enero de 2016 con el Festival Internacional del Cómic de Angoulême cuyos premios son los más importantes a nivel europeo. En su lista de 30 nominaciones no aparecía el nombre de ninguna mujer. Tampoco es algo que nos pille de sorpresa ya que en sus 32 años sólo dos mujeres han sido nominadas (Marjane Satrapi y Posy Simmonds). No consiguieron llegar a las siguientes rondas. ¿Existe entonces una discriminación o una falta de diversidad?

Esta vez el festival se excusó diciendo que reciben el premio aquellos autores con una larga trayectoria… lo cual no resulta del todo lógico cuando no todos han tenido las mismas oportunidades.

A raíz de aquellos sucesos fue con el uso de Twitter y el hashtag #WomenBD cuando tuve conciencia del papel de la mujer en el mundo del cómic. Tras esta etiqueta se escondía un comunicado del Colectivo de Creadoras BD contra el Sexismo quienes demandaban apelativos como el de “cómic femenino” y “de chicas” que sólo conseguían reforzar la idea mental de que se habla de una categoría narrativa y que ya viene condicionado a un tipo de público como son las chicas que sólo refuerzan un estereotipo negativo que las mujeres tienen sobre sí mismas, sobre sus capacidades como artistas y éxitos.

Pronto esa parte de Twitter se llenó de autoras de todo tipo apoyando la causa de sus semejantes francesas. En especial la del Colectivo de Autoras de Cómics (2013) sacó una lista de 100 cómics creados/participados por autoras ante los constantes comentarios de ‘no hay mujeres en el mundo del cómic’.

Otro grupo que también reaccionó ante la decisión del Festival fue Milkfed Criminal Masterminds. INC, compuesto por escritores como Kelly Sue DeConnick (Bitch Planet) y Matt Fraction (Sex Criminals) quienes crearon el hashtag #VisibleWomen que, en palabras de Matt “el objetivo de #VisibleWomen es sacar de su error a las editoriales la idea de que las artistas de cómics son escasas, y concienciar sobre esas mujeres a los lectores” para participar era tan fácil como subir un par de imágenes a Twitter o un enlace a portafolio seguido del hashtag. Luego Kelly Sue DeConnick lo volcaría de nuevo en su perfil. Las expectativas de la autora se cumplieron de manera satisfactoria, y aunque es consciente que el cómic está dominado aún por los hombres declaró que “el hashtag fue una gran manera de demostrarle a la gente que pudiese pensar que no hay mujeres en los cómics, cuántas hay. Me hizo sentir como si no estuviera sola, lo cual era realmente agradable

No sólo Twitter se ha aprovechado para sacar partido a la visibilidad de las mujeres, también Facebook. En este caso, Brett Schenker asesor político quien, acostumbrado a trabajar con grandes datos para las campañas electorales, decidió usar sus conocimientos para obtener un número aproximado de entusiastas del mundo del cómic en estados unidos. Su metodología partía de una premisa fácil, pero laboriosa: a partir de los datos que los usuarios de Facebook le otorgaban sobre edad, sexo y ‘me gusta’, hizo búsquedas cruzadas tratando de encontrar cuántas personas se concentran en ‘me gusta’ en términos relacionados con el cómic.

Naturalmente fue consciente de que su método podía flaquear, primero por la política de privacidad de Facebook con los menores de trece años y segundo con la búsqueda de ciertos términos, por lo que mantuvo fuera de la búsqueda autores concretos o nombres de personajes. Por ejemplo: puede gustarte Neil Gaiman por su reciente obra de televisión, pero no necesariamente te gustan sus cómics o sabes que es autor de cómics. Usó términos ingleses como comic book o graphic novel.

El estudio de Brett Schenker que vi en The Beat Comics Culture era de 2012 y descubrió que los porcentajes de hombres y mujeres eran casi 50/50 con este segundo grupo creciendo.

Actualmente se dedica a cruzar los datos cada mes en Estados Unidos y cada quince días a nivel de Europa.

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Animada por estos resultados quise hacer mi pequeña encuesta por Twitter para confirmar que el papel de las redes sociales hoy en día es esencial para la difusión de nuevos contenidos, generé una pequeña encuesta en Google con catorce preguntas donde incluía algunas acerca de qué red social usaban más, dónde obtenían información de nuevas publicaciones, a cuántas autoras de cómic conocían y a qué editorial. Hice una distinción entre el guionistas y dibujantas ya que algunas de las redes sociales se prestan más a lo visual o están relacionados mayor número de hashtag como “inktober”.

Con un total de sesenta respuestas los resultados confirmaron que las redes sociales son precisamente su principal medio de información con el mundo del entretenimiento, concretamente si esta es llevado por la autora. Lo que me preocupaba un poco fue que al principio la gran mayoría afirmaba que leían tiras cómicas como las de Sarah Andersen o Hannah Hillam. La webserie también se habría paso como medio de publicación, seguido de un formato digital del cómic.

Días después la encuesta terminó dándome un sabor un tanto agridulce. En aspectos generales, había mayoría en lectoras de entre 16 – 25 años, que usaba Twitter. Un 63% de los encuestados leían en formato físico. Un 56% acudía a las redes sociales de la autora para mantenerse al día.

Aún así, los encuestados admitían en un 51% que conocían a menos de cinco mujeres historietistas, un 19% conoce a menos de cinco ilustradoras y un 21% conoce a menos de cinco guionistas.

Otra pregunta que me interesó mucho de la encuesta – y que me lleva al siguiente punto del artículo – es qué editorial es de la que leen más. Un 30% eran tebeos autopublicados seguido de un 18% para Marvel/Panini.

No hace falta ninguna encuesta para intuir que The Big Two (DC y Marvel) andan escasos de mujeres entre sus filas. Ya en 2011 DC recibió un tirón de orejas cuando en la Comic-Con de San Diego se le preguntó al co-presidente Dan Didio por qué la compañía había pasado de un 12% de creadoras a un 1% con su relanzamiento ‘New 52’. Es de marketing básico que, dependiendo cómo trates a tu público potencial conseguirás más o menos ventas. Es Marvel quien ha hecho los deberes*. De las veces que DC ha ganado en ventas a Marvel ha sido sobre todo con reinicios de los universos: la primera vez con New 52 (que superaron a la otra casa durante tres meses) y ahora con DC Rebirth (DC no levantaba ventas desde Octubre de 2014).

Es obvio que lo que mantiene a The Big Two son sus estrategias de mercado con respecto a sus superhéroes clásicos, pero es innegable que Marvel es la editorial que ahora mismo está apostando por autoras y contemplando la increíble posibilidad de que las mujeres puedan leer cómics. Ejemplo de ello es la Capitana Marvel con Carol Danvers quien ahora es un icono feminista en la casa. También Ms. Marvel cuyo primer número arrasó en las plataformas digitales. Doble mérito tiene el ser un personaje de nueva creación, femenino y pertenecer a una minoría étnica, lo que en otro tiempo pudo haber sonado a fracaso editorial es ahora un cómic destinado a cautivar a las futuras generaciones.

La lista de Marvel sigue. Algunos son continuaciones de personajes más veteranos y otros totalmente nuevos. Lamentablemente, algunos nuevos títulos se terminan cancelando o aguantan una serie de números lo que llevó a David Gabriel, vicepresidente de Ventas y Marketing de Marvel a hacer unas desafortunadas declaraciones afirmando que “lo que hemos escuchado es que la gente no quiere nada más de diversidad. No quieren a los personajes femeninos ahí fuera. Eso es lo que hemos oído, lo creamos o no. No sé si eso es realmente cierto, pero es lo que hemos visto en ventas.

Señalar a la diversidad como a uno de los principales problemas a las pérdidas económicas de Marvel demuestra lo poco dispuesto que está la editorial a realizar nuevos cambios. En primer lugar porque de sus diez mejores ventas, sólo tres (The Mighty Thor, Invincible Iron Man y Black Panther) pueden considerarse ‘distintos’ por tener a una mujer o a una persona de color de protagonista. Claro que luego se retractó en sus comentarios, pero este desafortunado caso sigue demostrando que los cómics siguen siendo un medio que, al menos, realiza cambios de manera muy lenta y que no siempre tiene fuerzas de seguir llevando adelante.

La ilustradora e historietista Marika Vila declaró en Pikara Magazine que “el mundo del cómic se ha dado cuenta de que necesita a las autoras para completarse” y no podría estar más de acuerdo. El problema de esta frase es que las editoriales DC y Marvel han intentado actuar de la manera más rápida posible para estar dentro del cuadro de lo “políticamente correcto” porque vamos a ser realistas y pesimistas: el mundo del cómic no ha cambiado casi nada en lo que respecta a las artistas. A estas alturas podríamos cerrar el artículo diciendo esto, o bien que el mundo del cómic está empezando a aceptar una serie de cambios que tardarán en dar sus frutos.

Aún uno puede preguntarse si el gran problema de la mujer en esta Era se debe a una falta de visibilidad o de discriminación. Para mi aún es difícil decidirme. Hay un gran talento en la industria del cómic, pero erramos al buscarlo. Siempre tenemos a The Big Two como la élite y no nos engañemos, muchos estarían encantados de trabajar para este sello, pero llegar a sus puertas es un camino muy, muy difícil. Antes hay que pasar por una serie de filtros como las “pequeñas” editoriales como es Imagen Comic, IDW, BOOM!… de esto habla muy bien Mairghread Scott, guionista de Transformers: Windblade para IDW, en su Tumblr.

La guionista expone cómo estos últimos años tanto consumidores como medios han alertado sobre la escasa presencia de mujeres en el mundillo. Una demanda que, aunque correcta, ha sido ejecutada de manera errónea dando cada vez soluciones fáciles a un problema que necesita mucho por parte de lectores y editoriales.

Mairghread Scott analiza la situación de la siguiente manera: Marvel y DC tienen a pocas mujeres trabajando en sus mesas. Esto genera indignación en los medios de comunicación que crean unas ‘alarmas sociales’ que son oídas por las editoriales quienes defienden que ya contratan a mujeres, mujeres de gran experiencia y que ya han trabajado o para Marvel o para DC (o peor aún, les anima a buscar alguna mujer desconocida con poca o ninguna experiencia). Otras profesionales con gran experiencia son ignoradas, pero The Big Two ha cumplido su papel con la sociedad y no sienten la necesidad de contratar a nadie más.

Este es el proceso que se sigue repitiendo una y otra vez cada vez que una de estas grandes editoriales recibe un tirón de orejas. Está bien que se creen este tipo de alertas sociales, pero se falla horriblemente en la manera de solucionarlo ya que nunca se sale del círculo vicioso.

Desde su propia experiencia Mairghread Scott explica cómo, “cuanto más hablaba con mujeres (y departamentos de marketing) del mundo del cómic, más descubría que los medios están interesados sólo en promover a mujeres que escriben/dibujan en el tipo acertado de cómics. […] Si la gente quiere tener a más mujeres a las puertas de DC necesitan buscar en las compañías que entregan el talento en DC. Mirad en Boom!, Valiant, Dark Horse, Archaia, Oni, Dynamite, IDW. Si te gustan sus autoras, dilo. Si no te gustan, dilo. Y si no tienen ninguna, dilo.

¿Ha habido mejoría? Referencia de ello son los Eisner de 2016 donde hubo un record de autoras nominadas y la mayoría de los cómics de la categoría ‘nueva serie’ contenían protagonistas femeninas. De hecho ha sido uno de los primeros años donde DC y Marvel han tenido que ceder paso a Image, Dark Horse, Oni y Monkeybrain. En palabras de Heidi MacDonald (ex editora de Vertigo y creadora de la web The Beat Comic Culture) “49 mujeres recibieron 61 nominaciones, por encima de las de las 44 del año anterior, con mujeres en 27 de las 30 categorías” (Collen Coover con Monkeybrain, Kelly Sue DeConnick con Image Comics, G Willow Wilson con Marvel)

DC y Marvel pueden coronar la lista de los más vendidos y abarrotar los cines con sus personajes clásicos, pero al otro extremo, los cómics indies, con sus favorables condiciones laborales como la posesión de los derechos sobre el personaje, significan ahora un renacimiento en la industria.

¿Dónde está entonces el talento de las mujeres? Hay que saber buscar. Está claro que hay un potente número de mujeres lectoras que se preocupan por lo que hay en la industria. Son exigentes con ella y esto se muestra en la infinidad de blogs, postcast, videoblogs que hoy en día están aflorando en las redes sociales. Las posibilidades de expresar nuestros gustos son hoy en día infinitas. Conservamos el espíritu del cómix underground y es este el que nos da la fuerza para dar voz no sólo a esta generación si no a las siguientes.

La Aldea Global de McLuhan cobra significado para esta causa en donde a todos se les permite ser críticos y a muy pocos artistas. Internet está dando un gran abanico de opciones en donde muchas autoras tratan de probar suerte aprovechando el gran hipertexto que posee este medio, un medio que ha ayudado a que muchas creadoras no se sientan solas ante un mundo que, aunque fuertemente dominado por el hombre, está empezando a leer a mujeres.

Me gustaría animar a quienes tienen inquietudes a que busquen. No sólo en sus librerías, si no en las redes sociales pues es allí donde se forma una sociedad intangible en donde los gustos fluyen en multitud de direcciones y es ahí donde podemos encontrar los ánimos si alguna vez seguimos pensando que las autoras no tienen cabida en el mundo del cómic.

*Lo que acabáis de leer fue un artículo que Violeta hizo el año pasado y vemos necesaria una actualización para este 2018: Naturalmente mientras leíais este artículo os habréis llevado las manos a la cabeza con gesto de ‘facepalm’ por cómo de bien pintaban las cosas para Marvel y el resultado que hemos estado viendo con las cancelaciones de sus diferentes series como Hawkeye (Kelly Thompson), She-Hulk (Mariko Tamaki) o Captain Marvel (Margaret Stohl). Podemos mantener la esperanza en otras series, sí, pero muchos de nosotros nos echamos a temblar cuando Marvel tiene algo que anunciar. Sobre todo con este nuevo ‘borrón y cuenta nueva’ de Fresh Start en donde vosotros mismos podéis ver en la imagen promocional cuántos personajes femeninos habrá.

Cuando miréis a Marvel recordad que han cancelado series nuevas en pos de contar otra vez cómo murió el tío Ben.

Por otra parte también querríamos hablar de la función de las editoriales a la hora de traer a autoras ya sean internacionales o nacionales. Os podéis hacer una idea de cómo rondan los números, pero hemos pensado que este estudio de mercado quedaría mejor en otro artículo. De momento sólo podemos decir que aún no se nos ha quitado la cara de espanto cuando en el Heroes Con de Valencia preguntamos personalmente a los editores de ciertas editoriales.

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Bibliografía:

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