Bee & Puppycat de Natasha Allegri

A veces podemos encontrarnos con un cómic que nos encanta desde la portada hasta la contraportada, lo ponemos en un altar y somos felices. Otras veces, el cómic le entusiasma sólo a una de nosotras, pero eso nos lleva a debates donde acabamos llorando porque en  los cubos de cerveza de cruzcampo vienen cinco botellines y somos dos. También están los que nos gustan tan poco a las dos que hasta disfrutamos criticándolo, con cerveza también, obviamente.

Y Luego está el último caso donde somos capaces de reconocer un potencial en la historia, pero no de seguir más allá del segundo número.

Estamos hablando de Bee and PuppyCat, un cómic que para nosotras tiene los elementos necesarios para convertirse en un cómic maravilloso de los que no quieres que se acaben nunca, gracias a la originalidad de su idea principal.

La primera vez que vimos esta revolución de tonos pasteles y una protagonista que nos representa, fue a través de la serie animada de Natasha Allegri quien escribe, hace storyboards (revisionaba algunos de Adventure Time) y anima.

Como muchas series actuales, no pillas el argumento a la primera. La mayoría suelen ser de capítulos autoconclusivos y no tiene que haber un argumento central ni nada que tenga que desarrollarse para contentar a un público, si acaso las tramas románticas.

En esta serie conocimos a Bee una chica un tanto desastrosa y vaga que acaba de ser despedida de su trabajo. Mientras se lamenta de su mala suerte de camino a casa, PuppyCat le cae literalmente del cielo. Su forma de gato-perro le parece tan adorable que decide llevárselo a casa. Allí descubre que tiene poderes mágicos: puede contactar con una agencia de trabajos temporales interdimensional, para que Bee pueda pagar el alquiler.

La autora tiene la excusa perfecta para alargar la historia tanto como quiera. Pero empezaron los problemas. En la serie de animación empezaron a abrirse tramas y ninguna de ellas parecía resolverse. Bien es cierto que aún estaban en pleno proceso de crowdfunding y muchos fuimos pacientes y lejos de recompensar nuestra espera, Natasha Allegri decidió tomarse unas repentinas vacaciones sin apenas una explicación a los seguidores que habían financiado su serie.

A Ro y a mi nos sentó un poco como una patada en la boca, pero manteníamos la esperanza de volver a saber sobre ella. Cuando volvió, nos habíamos desenganchado tanto de la serie que simplemente la pusimos en la larga cola de ‘series a ver’

Supusimos que las cosas le habrían tenido que salir bien porque oímos noticias de que KaBOOM! Studios iba a sacar cómics basados en Bee and PuppyCat. Lo mejor de todo era que no sólo Natasha Allegri iba a ser autora, si no que iba a estar plagado de mujeres a lo Bombshells. Y entonces,con toda la ilusión del mundo, nos aburrimos en dos números.

Quizás el problema que hemos tenido con Bee and PuppyCat hayan sido las expectativas…queríamos que tuviese un argumento o que resolviese algunas de las tramas dispuestas en la animación, pero nada de eso. Al final todo se reduce a mini aventuras o pequeñas tiras de 4×4, que pueden sacarte una sonrisa, pero es que este cómic podría petarlo muchísimo más y quizás fue eso lo que nos terminó por quemar.