Bruce Wayne es gilipollas y yo me he dado cuenta antes que tú por Caprifoi

Bueno, y Tom King un poco también.

ESTE ES VUESTRO AVISO DE QUE HAY SPOILERS DE BATMAN RENACIMIENTO

Me gusta mucho Batman de forma no irónica. También he leído bastante Batman. Gracias a mi experiencia empírica puedo decirlo alto y claro: Bruce Wayne es un gilipollas. Un gilipollas que me cae bien, sí, pero un gilipollas al fin y al cabo. Es un poco como esa amiga tuya que vuelve con su ex. Tu sabes que va a salir mal, ella sabe que va a salir mal, pero aún así lo hace. Y sale mal. ¿Por qué lo ha hecho? Porque es gilipollas, pero hay que quererla igual.

El tema es que quiero ejemplificar lo gilipollas que es este hombre con la etapa actual de Tom King, que es un señor que también se ha dado cuenta de que Bruce Wayne un poco tonto sí que es, aunque en realidad podría justificar todo lo que voy a decir con multitud de tebeos. Pero lo que más me interesa es que deconstruyas conmigo el personaje de Batman y que seas crítica o crítico con la visión que tienes de él.

Bruce siempre ha sido una fantasía de poder masculina: un tipo guapo, bastante blanco, heterosexual, muy rico, que se tiene que quitar a las tías de encima y que, además, expresándolo de una manera extremadamente reduccionista, reparte unas hostias como panes. Es frío, calculador, se muestra vulnerable en contadas ocasiones y tiene un control perfectamente racional sobre sus sentimientos. Es todo lo que se supone que un “hombre masculino” ha de ser. Y esto siempre se nos ha presentado como un valor positivo. Pero, ¿de verdad lo es?

A pesar de que se conserva muy bien para la edad que tiene, el año que viene Batman cumple 80 añitos. Por lo tanto, el personaje ha pasado por las manos de incontables guionistas con sus propias visiones del mismo, así como por diferentes etapas. Esto significa, querido lector o lectora (aunque personalmente espero que seas lectora), que tú no tienes por qué compartir mi visión del personaje y eso está bien. Mi opinión es que Bruce Wayne que más me gusta es un poco gilipollas y hoy vengo a justificarla. Si tú no lo opinas, está guay. A lo mejor tú piensas que Bruce Wayne es un padre coraje al que le gustan los cachorritos y las puestas de sol. De hecho con 80 años de relatos, seguro que puedes encontrar algo para defender tu visión del personaje.

Bueno, a lo que iba, que me voy por las ramas. En la mayoría de cómics contemporáneos de Batman, independientemente de su etapa o autor, el personaje se nos presenta como algo positivo, como un modelo de conducta. Aunque oscuro, Batman es un héroe noble, bueno y necesario para Gotham. De hecho, la visión que tiene el público general sobre él es esta. Quién no recuerda esa (muy a mi pesar) mítica frase: es el héroe que Gotham se merece, pero no el que necesita ahora mismo. Tom King y yo venimos a deciros un poco lo contrario, a deconstruir un mito de la masculinidad. A contaros que la masculinidad hegemónica es tóxica y que existe otra cara de la moneda en el mito del Cruzado Enmascarado. Que no todo es justicia y ser invencible, y que, de hecho, ser como es no es bueno para Bruce Wayne.

Bruce Wayne no está muy bien de lo suyo

Spoiler: Martha y a Thomas Wayne, dos personas con h innecesarias en sus nombres, fueron asesinados en un callejón. Es posible que esta información te haya sorprendido y, de hecho, es un dato bastante desconocido en el mundillo del cómic, pero te juro que es así. Bruce nunca se tomó muy bien el tema de la muerte de sus padres. Esto es uno de los primeros elementos que quiero tratar: Bruce ha arrastrado un severo trastorno mental derivado de la muerte de sus papis a lo largo de su vida. Es decir, tal y como diría mi abuela, muy bien de lo suyo no está y no lo ha estado nunca.

Tom King ha escrito un poquito sobre cómo Bruce no ha superado la muerte de sus padres, especialmente la de su madre. En Batman #12 pudimos descubrir que con tan sólo 10 años intentó suicidarse y, tras esta experiencia, decidió “vengar sus muertes consagrando el resto de su vida a librar una guerra contra todos los criminales”. A no ser que estos criminales roben cosas y se disfracen de gato, ya que entonces es más probable que Bruce les pida matrimonio a que libre una guerra con ellos. Por si fuese poco, King nos habla en Batman #18 del resto de la infancia y adolescencia de nuestro amigo milloneti.

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Como tal vez podáis intuir por sus conversaciones con su madre muerta, no parece que Bruce tenga una salud mental demasiado boyante.

Ojo, que Batman padezca una enfermedad mental no le hace automáticamente un gilipollas, obviamente. Bastante tiene el pobre con lo suyo. Pero sí que me parece relevante para rebatir esta visión común de Bruce Wayne como héroe trágico. Para eso, sería necesario que la justicia tuviese algo que ver con el hecho de ponerse una capa y unas orejitas puntiagudas para irse a dar palizas a malhechores.

Su decisión de ser Batman no está fundamentada en su sentido de la justicia, está fundamentada en un desequilibrio mental severo provocado por un trauma infantil que nunca ha sido superado. Puedo decirlo más alto, pero no más claro: la existencia de Batman no tiene nada que ver con la justicia y nunca ha tenido nada que ver. Como mucho, con una obsesión con un concepto de justicia totalmente individual y unilateral. Bruce no hace lo que hace porque quiera, lo hace porque no puede hacer otra cosa. Batman es y siempre ha sido un enfermo mental.

Llegados a este punto, si me preguntas a mí te respondería que sí: Batman está lo suficientemente desequilibrado como para ponerse a llorar y no poder pegarle un lanzazo un alienígena cuando se da cuenta de que sus madres se llaman igual. Pero la defensa de Batman vs. Superman me la guardo para otro día, que ya me estoy metiendo de un fregado lo suficientemente grande. Los fregados de uno en uno.

Por si hay dudas al respecto, hoy en día Bruce sigue sin haber superado la muerte de sus padres. Porque podríais decir “bah, pero esto es cuando era joven, un señor con sus recursos seguro que no ha sido tan gilipollas como para no usarlos y recuperarse y tener una vida sana”. Pues no. Y para muestra, tenemos a Bruce hablando con su madre muerta mientras Bane y él se dan hostias de forma recíproca al final del arco Yo Soy Bane, así como a Batman pillándose un berrinche muy gordo con La Cosa del Pantano porque no le dijo que sus padres seguían vivos en forma de brizna de hierba.

La gente que le rodea piensa que es un gilipollas

Claro, arrastrar un severo trauma y una depresión durante años, no sólo le ha llevado a ser Batman, también a tener conductas erráticas constantemente. Todos comprendemos que Bruce pueda estar jodío de lo suyo, lo que no podemos comprender es que trate mal a la gente que le rodea de manera sistemática.

Esto es especialmente grave, ya que la gente que le rodea son básicamente sus hijos y su mayordomo. Todos saben que Bruce es gilipollas, lo han aceptado e intentan llevarlo lo mejor que pueden. Es que el tío simplemente no sabe cómo tratar bien a la gente. Ser Batman, de una salud mental cuestionable, requiere unos niveles de desconfianza muy significativos con todo el mundo y eso deriva en ser un gilipollas con ellos.

Por cosas que ya comentaremos más tarde, Bruce ha decidido recientemente que ya es hora de decirle a Selina oficialmente que se la pone como el cuello de un cantaor, que es muy guapa y muy lista, que la quiere mucho y que se quiere casar con ella. Estos dos tienen un pasado en común. En concreto, un pasado en el que Selina le ha mandado en múltiples ocasiones a la mierda por ser incapaz de confiar en ella y por ser un capullo en general. Ya le conoce perfectamente. Veamos qué nos cuenta sobre su prometido en Batman #35:

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Efectivamente, Bruce Wayne es gilipollas, ella lo sabe y está en paz con ello. Vamos, como nosotros. Selina sabe perfectamente que Batman es capaz de mandar todo y a todos a la mierda, utilizarlos y manipularlos sin problema en pos de su amada visión unilateral de la Justicia. Esto no significa que Bruce no quiera a la gente, sí que lo hace. Lo que significa es que tiene la inteligencia emocional equiparable al de una mosca de la fruta.

Si Bruce no tuviese bastante suerte con que una señora muy guay con un látigo le quiera y esté dispuesta a casarse con él, también tiene un pequeño equipo de fútbol consistente en niños huérfanos que ha ido adoptando, así como otro concebido de manera poco lícita, que están dispuestos aguantar sus gilipolleces de emo de 40 años. Fijaos si es gilipollas profundo que fue incapaz de decirle a sus propios hijos que se iba a casar. Que se lo tuvo que decir Alfred. Pero vamos, que ellos parecen estar bastante acostumbrados a que sea un gilipollas con ellos, tal y como pudimos ver en Batman #33.

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Todo el mundo presente en esa sala sabe que Bruce es un gilipollas y han tenido experiencias empíricas al respecto.

¿Cuántas veces ha mandado Dick a la mierda a Bruce por capullo? Sinceramente yo no me acuerdo. Ace el batperro, ahí está, que le tuvo que criar Alfred porque Bruce pasaba de él. El pobre Duke es el recién llegado, pero no para de fliparlo con lo gilipollas que es su jefe tebeo tras tebeo, especialmente desde que descubrió que se come hamburguesas con cuchillo y tenedor. Es que hay que ser gilipollas. Posiblemente, el que más hasta los cojones está de su batpadre es Jason, pero esto tampoco hace falta que lo justifique porque es intrínseco al personaje. Y, bueno, Damian, que puede ser el que mejor lo tolera, porque al ser él mismo gilipollas, así como su madre y su abuelo, a lo mejor se da menos cuenta, lo tiene normalizado. Pero acordaos de que su padre se olvidó de su cumple y que el pobriño se sentía muy mal en Teen Titans. De Alfred ya ni hablamos, porque el pobre es el que más gilipolleces aguanta todos los días. No sé cuál es su sueldo, pero la labor de este hombre no está pagada. Y aquí porque no sale la pobre Steph, pero quien se lea Detective sabrá que no le habla por ser bastante capullo. Hasta la Bat-Vaca es consciente de la especial condición de su jefe humano.

Pero Bruce no sólo se comporta como un gilipollas con su familia, también lo hace con sus amigos. Porque sí, a pesar de ser un cabrón con pintas que trata mal a la gente, tiene algún amigo. Y con algún amigo me refiero a Supes. Aquí sí que me gustaría centrarme en la visión de su relación que nos brinda King en Batman #36.

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Por mera observación, a veces incluso participante, he reconocido y catalogado un tipo de relación de amistad entre tíos bastante común. Se trata de dos tipos que se caen bien, quedan, se lo pasan guay y se aprecian mucho. Pero son hombres, y los hombres no pueden hablar de sus cosas con sus amigos, todo el mundo lo sabe. Esto deriva en una relación muy rara, una amistad en la que en realidad, ninguno de los dos componentes conoce mínimamente al otro. King viene a decirnos que la relación que tienen Batman y Superman es un poco así. Ellos hablan de las movidas que les van, en plan la Justicia, el Bien o lo igual que se llaman sus madres, pero sobre lo que sienten, ya no tanto.

Si Bruce no le había contado que se casaba a sus propios hijos, cómo se lo va a contar a Supes. Pero es que Supes, que es otro gilipollas, ya se ha enterado por ahí y no quiere preguntarle porque le da supervergüenza. Vaya par de gilipollas. Monos, pero gilipollas. Al final son Selina y Lois las que les presionan para que hablen de sus temas personales. Algo muy bonito que pasa en este número es que, efectivamente, lo hacen. Bruce y Clark hablan de lo que sienten y comen helado juntos en una feria, lo cual personalmente me parece precioso.

Que a ver, me he puesto a hablar de la relación de estos dos, pero Batman es un gilipollas con todos sus Amigos de la Justicia. No en vano, es un tío que ha tenido, en más de una ocasión además, planes plenamente funcionales para “neutralizar” a todos sus amigos si fuese necesario. Todo esto a sus espaldas claro. Bruce Wayne es tan gilipollas que ha hecho planes personalizados para matar a todos y cada uno de sus amigos cuando le venga a él bien. Ya no sólo es que esto sea un poco de ser mala persona, es que encima siempre ha salido mal porque esos planes han terminado en manos de los malos malosos.

Otra persona que sabe que Bruce es gilipollas es su padre, y eso que no le conoce porque vive literalmente en otra dimensión. A ver cómo os cuento yo la historia del Thomas Wayne que sigue vivo por ahí.

A ver, Barry Allen, también conocido como Flash, sufre también un grave caso de madremuertitis. El caso es que, así a groso modo, hace unos años decidió viajar en el tiempo para impedir que su madre muriese. Esto hizo que Barry crease una nueva línea temporal paralela en la que las cosas estaba muy pochas. En esta nueva dimensión fue Bruce el que murió en el callejón, mientras que Martha se convertiría en el Joker (sí, en serio) y Thomas Wayne en Batman. Recientemente en un evento editorial de cubiertas acolchadas llamado La Chapa, Bruce conoció a esta versión alterna de su padre. Vamos a ver qué le dijo en Batman #22:

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Podríamos hacer un breve resumen: “hijo, qué haces con tu vida. Deja ya de ser Batman, creo que hay otras formas más eficaces de superar mi muerte. Trata bien a tu familia, cabrón”. La verdad es que lo de dejar de ser Batman a Bruce le entró por un oído y le salió por el otro, pero que su padre le dijese que buscase la felicidad fue el detonante para Bruce para decidir que a tomar por culo, que se casaba con la Selina y ya está. Porque otra cosa no, pero dramático es un rato.

Pero vamos un paso más allá. ¿Es posible que hasta el propio Bruce Wayne piense que Bruce Wayne es, en efecto, un ejemplar de gilipollas? Pues sí, según Batman #12, sí que lo es.

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Puede que sólo haya una persona que no piense que Bruce es gilipollas a su alrededor y es Cassandra Cain, pero es que ella es una monada. Fíjate que fue criada para matar a gente exclusivamente, pero en el fondo es pura. Apreciad más a Cass, coño ya.

Bruce Wayne no es feliz

Lo que me gusta de la actual etapa es que no nos cuenta que Batman es un héroe, nos cuenta que Bruce no es feliz. Lógico para un tío para un señor con un severo trastorno mental que decide luchar contra el crimen vestido de murciélago de 2 metros, que gusta de pasarse los derechos civiles por el escroto y que tiene problemas de paranoia e inteligencia emocional en general.

Y es que a Bruce no se le da bien intentar ser feliz, porque está acostumbrado a autosabotearse todo el rato, y además se le da de lujo. En Batman #24 Bruce nos lo explicó muy bien.

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Ha llegado a un punto de tal toxicidad para sí mismo que no es que no sea feliz, es que no sabe cómo serlo. Bruce Wayne está atrapado en Batman, atrapado en una fantasía de un niño de ocho años que acaba de perder a sus padres. Como él mismo dice en este mismo número, después de lo que ha vivido está demasiado asustado como para ser feliz. Demasiado asustado como para plantarse y dejar de ser tan tóxico para los demás. Vamos, que a parte de gilipollas es un victimista. No sé, Bruce, hijo, que ya tienes una edad. Que esto colaría si tuvieras 15 años, pero ya no.

Sí, Tom King nos lo dice bastante claro: ser una fantasía de poder masculina es un puta mierda que hace que el personaje sea un cabrón y que tanto él como los que le rodean se sientan mal. Y esto me parece muy necesario. Es lo que nos está intentando contar, un hombre no debe buscar ser fuerte, invencible e invulnerable, debe buscar ser feliz. Además, por fin en ochenta años Bruce se ha propuesto intentar ser feliz y menos tóxico para los demás. Puede que se le de muy mal. Puede incluso que al final fracase. Pero lo está intentando, que al menos es lo más importante. Díselo tú, Bruce, que lo mismo a mí no me creen.

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En fin, la conclusión de esto no es que Bruce Wayne sea un capullo, que también. Más bien, lo que busco es que tú, lectora o, si tengo menos suerte, lector, comprendas el valor que tiene el Batman de Tom King por ser una deconstrucción de un hito de la masculinidad. Otros autores han puesto en relieve las cualidades más perjudiciales de Batman, pero poco y bajito. Tom King las ha cogido y está haciendo de ellas el tema principal de su etapa. Y por primera vez, nos muestra que Bruce es un señor imperfecto, falible, con sentimientos, que busca ser feliz, y que está dispuesto, como poco, a intentarlo. Y, oye, siendo pesimistas y poniéndolos en el caso de que al final no lo consiga, que nos quiten lo bailao. Tenemos ahí el Annual 2 para consolarnos.

Chicos (y sí, ahora me centro en vosotros), disfrutad las deconstrucciones de personajes masculinos clásicos y apreciad las representaciones en ficción de masculinidades alternativas, porque no se ven mucho y aún menos en cabeceras de superhéroes con tanta importancia como Batman. Disfrutadlas y defendedlas, porque si para alguien son positivas, es para vosotros.

Por favor, no seáis el Bruce Wayne que sacrifica su felicidad por sus propios traumas, sed el Bruce que come helado con Clark en una feria.

 

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